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lunes, 16 de marzo de 2009

Es hora...



...de jurarse como cada año amor debajo de un cerezo en flor.

Mientras mi queridísima Chan Marshall canta The Greatest...



..., leo este maravilloso poema de un gran poeta que ya no está entre nosotros.

NUNCA - Ángel González

¿Hemos de sacrificar a la doncella
en el altar de un dios que reclama su sangre
para confirmar su poder sobre nosotros,
y comprobar que su grandeza
no sufre menoscabo con el paso del tiempo?

Rómpase la grandeza del dios en mil pedazos,
que la lepra corroa la púrpura que cubre
su soberbia figura,
y que su eternidad se reduzca a ceniza.
Y prevalezca la sencilla gracia
de la doncella viva, fugaz, irrepetible,
su sonrisa tan clara,
su alegría
que ella no sabe efímera, y por tanto
es en su ser presente inmortal un instante.


Demasiado bueno para añadir nada que no sea un deseo de los que no se deben escribir - porque ya sabéis que si se escribe, alguien lo podría leer en voz alta; y entonces los árboles se lo contarían entre sí y a los pájaros; y así podría llegar a oídos de un envidioso que podría querer evitar tu (mi, nuestra) felicidad, aún a costa de caer todavía más hondo en el pozo del sinsentido de la envidia. Por si acaso.

Que tengáis un buen día.

martes, 20 de enero de 2009

Ójala





El poema de hoy va dedicado al personaje de la foto, al que ha dicho hace un par de horas lo siguiente: "...A la gente de las naciones pobres, nos comprometemos a trabajar con vosotros para hacer que vuestras granjas prosperen y permitir que fluya el agua limpia; para nutrir los cuerpos que se mueren de inanición y alimentar las mentes hambrientas. Y a aquellas naciones como la nuestra que disfrutan de una relativa abundancia, les decimos que no podemos seguir permitiéndonos la indiferencia hacia el sufrimiento fuera de nuestras fronteras; y que tampoco podemos agotar los recursos mundiales sin tener en cuenta el efecto. Porque el mundo ha cambiado, y debemos cambiar con él."

Esperanza – Ángel González

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Tu paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.

Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.


También le voy a dedicar a Obama en el día que ha jurado su cargo esta maravillosa canción de mi queridísima Polly Jean Harvey; no se me dirá que no me he esmerado en las dedicatorias.




Ójala no (nos) defraude y haga la mitad de lo que tiene pensado hacer y cumpla la cuarta parte de las promesas que ha hecho. Ójala se siga aguantando bien la mirada en el espejo cada mañana y en los ojos de sus hijas cada noche. Ójala recuerde cada día de su mandato lo que ha dicho hoy y he reproducido arriba, y también lo que dijo el día que ganó las elecciones:

“Si todavía queda alguien que cuestiona la fuerza de nuestra democracia, esta noche es su respuesta.
…()…
Es la respuesta pronunciada por los jóvenes y los ancianos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, hispanos, indígenas, homosexuales, heterosexuales, discapacitados o no discapacitados.
…()…
Es la respuesta que condujo a aquellos que durante tanto tiempo han sido aconsejados a ser escépticos y temerosos y dudosos sobre lo que podemos lograr, a poner manos al arco de la Historia y torcerlo una vez más hacia la esperanza en un día mejor.
…()…
No olvidaré a quién pertenece de verdad esta victoria. Os pertenece a vosotros.
…()…
Ésta es vuestra victoria. Y sé que no lo hicisteis sólo para ganar unas elecciones. Y sé que no lo hicisteis por mí. Lo hicisteis porque entendéis la magnitud de la tarea que queda por delante.
…()…
El camino por delante será largo. La subida será empinada. Puede que no lleguemos en un año ni en un mandato, pero os prometo que llegaremos.
…()…
Esta victoria en sí misma no es el cambio que buscamos. Es sólo la oportunidad para que hagamos ese cambio.
…()…
Este es nuestro momento. Estos son nuestros tiempos. Tiempos para restaurar la prosperidad y fomentar la causa de la paz; para reafirmar que mientras respiremos debemos tener esperanza. Y frente al escepticismo, las dudas y frente a aquellos que nos dirán que no podemos, contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: Sí podemos."


Ójala, señor Obama. Ójala.

Que tengáis un buen día.