lunes, 14 de septiembre de 2009

Hormigueros, hormigas, relojes y pecados (desvaríos de un lunes por la noche)

Hace ya tres semanas y un día que paso los días en el hormiguero. La reina no está, los zánganos disimulan su condición lo mejor que saben, y las obreras - con alguna excepción - no saben muy bien qué les pasa; unas lloran, otras ríen, y las más tienen la mirada perdida. Pasan el día haciendo inventarios de carencias, cuando deberían estar haciendo inventarios de bienes, o de los milagros cotidianos que llenan sus vidas. El problema es que las hormigas tienen más (yo también, así que cambio a primera persona del plural) de lo que nos hace falta, pero a menudo no nos damos cuenta porque pensamos demasiado en lo que no tenemos - o lo que no nos gusta de lo que tenemos; haríamos mejor no perdiendo el tiempo, porque no tenemos mucho.

Porque a la que cumples unos años se te hace evidente que solamente es posible aprender, amar y perdonar dejando que pase el tiempo; así que cuanto más sabemos, amamos y perdonamos, menos tiempo nos queda.

El tiempo, ese cabrón que se descojona de nosotros porque sabe que corra lo que corra nunca le cogeremos. Tic tac tic tac, se está convirtiendo en mi obsesión, en especial el que paso (prefiero pensar que no lo pierdo) en el hormiguero - menos mal que me pasa lo que al (o a la) del poema de Celaya.

Cerca y lejos - Gabriel Celaya

Más allá del pecado,
indecible, te adoro,
y al buscar mis palabras
sólo encuentro unos besos.

En el pecho, en la nuca,
te quiero.
En el cáliz secreto,
te quiero.

donde tu vientre es combo,
fugitiva tu espalda,
oloroso tu cuerpo,
te quiero.



Suena la maravillosa Eilen Jewell versionando (y mejorando) el Shakin' All Over; esta semana en cuanto pueda le dedico un post a esta mujer y a su estratosférico último disco -ya comentado por SFB hace unos días-, a quien por cierto si estáis por tierras catalanas podéis ver en directo en BCN el día 29 (Sala Apolo 2).




Nada más, salvo desearos que tengáis un buen día.

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