Hace veinticinco años iba para ingeniero de caminos. Como mi padre, como mi abuelo, como mi tío, como mi hermano. Una tarde, tomando unas cañas, el hermano pequeño de mi madre me dijo que era gilipollas. Me dijo que con el mismo esfuerzo podía ser notario, con la diferencia que pringaría mucho menos y ganaría mucho más. Llegué a casa y anuncié solemnemente a mis padres el cambio de orientación universitaria. Yo creo que mi padre todavía no me lo ha perdonado.
Hace veintitres años, empecé a estudiar el temario de notario en segundo de Derecho, y enseguida me di cuenta de que lo de opositar no era lo mío. Me llevé conmigo tres dieces en los exámenes trimestrales de Derecho Civil II. Volví a anunciar en casa el cambio de orientación universitaria. Mi pobre padre no sabía qué decir: notario, bueno, pero abogado a palo seco...
Hace veintiun años, vi en el cine la película Wall Street, y decidí que quería ser como el prota de la peli, Gordon Gekko. Rico. Con tirantes y un teléfono móvil del tamaño de un chorizo de jabalí. Con un apartamento que te cagas, chatis a voluntad y el mundo a mis pies. Me informé y me dijeron que había que hacer una cosa que se llamaba MBA, y que el mejor sitio estaba en mi ciudad, Barcelona. Volví a anunciar en casa el cambio de orientación universitaria. Mi pobre padre ya no se creía nada, pero al tener un master en esa honorable institución me acompañó a verlos y me hicieron un examen. Yo estaba en cuarto de carrera, y me dijeron que cuando acabara la carrera podía hacer el famoso MBA. Luego, suponía yo, venía la pasta y las titis, y el buen vino y el sushi (que no había probado) y el caviar (tampoco).
Hace veinte años, paseaba yo por la Facultad y me encontré ante un cartel que decía: ¿Quieres estudiar en el extranjero? Si sabes idiomas y tienes un buen expediente, pide una beca Erasmus. La pedí y me la dieron, así que fui a casa y les dije a mis sufridos padres que si les parecía bien sufragarme el capricho (porque la beca daba para bocatas de pan y poco más), me iría a estudiar un semestre al extranjero.
Hace diecinueve años, tras un semestre en el extranjero, decidí que el mundo exterior me molaba más que el interior, así que - acabada la carrera - me quedé un año más en las Bélgicas. Al cabo de unos meses, tenía novia y una oferta de trabajo en Bruselas de un profesor que a la vez era un importante abogado, con un sueldo increíble para la época y la persona.
Ese mismo año, pero unos meses más tarde, una importante profesora de Barcelona me dijo que tenía que venir a Barcelona para formar parte de su cátedra y así formar parte de la élite intelectual de mi pequeño país. Ja. Le dije que gracias pero que yo no me veía de profe, que había tenido algún altercado con alguna de sus colegas y que mejor que buscara a alguien más adecuado. Me volvió a llamar y entonces decidí que no podía decirle que no. Al fin y al cabo - pensé - si al cabo de una temporada se confirma que no es lo tuyo, pues te vuelves a las Bélgicas; yo, que muy muy tonto no era (y todavía no soy), medio apalabrado lo había con el oferente profesor-abogado.
Hace casi trece años me casé como profesor universitario.
Hace algo más de doce años me convertí en abogado. La profesora importante me lo perdonó al cabo del tiempo. Mis pobres padres hacía tiempo que no opinaban.
Hace quince días le comentaba a un amigo que casi a diario me preguntaba qué coño hago con mi vida. Más que qué, la pregunta es por qué. Le contaba que cuando llego a casa y veo a mis dos príncipes durmiendo, me digo: ya me acuerdo.
Hace cuatro días me preguntaba mi reina si durante las vacaciones había decidido qué hacer con mi vida. La respuesta fue muy obvia: seguir.
Hoy me he acercado a una de mis tiendas de discos. La chica de la caja me ha preguntado si ya estaba de vuelta al curro; me he cogido la solapa de la americana (segundo día de traje, tras casi un mes) y le he dicho: ya ves. Ella me ha respondido que tampoco era para tanto, que la camisa me quedaba bien con la americana, y que en cualquier caso mejor eso que vestir de cajero del Carrefour o de basurero.
Todos tenemos razón. Se llama resiliencia.
Suena la chacona BWV 1004 de Bach, maravillosamente interpretada por Hillary Hahn, de la que Brahms dijo lo siguiente: "...es en mi opinión una de las más maravillosas y misteriosas obras de la historia de la música. Adaptando la técnica a un pequeño instrumento, un hombre describe un completo mundo con los pensamientos más profundos y los sentimientos más poderosos. Si yo pudiese imaginarme a mí mismo escribiendo, o incluso concibiendo tal obra, estoy seguro de que la excitación extrema y la tensión emocional me volverían loco."
Como dijo Homer Simpson, los vampiros no existen, son seres imaginarios como los duendes o los esquimales.
Que tengáis un buen día.
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lunes, 30 de agosto de 2010
viernes, 30 de abril de 2010
El despertar (demasiadas hormigas, pido perdón)
Demasiado hormiguero, demasiadas hormigas. La escalera mecánica cada vez baja más rápido, y conforme subo va faltando el oxígeno y el aire se torna pesado. Pido perdón, y (te) doy las gracias.
Voy a intentar redimirme con música de la buena --
-- y poesía de la mejor.
El despertar - Alejandra Pizarnik
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios
Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo
Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos
Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre
Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.
Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada
Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue
¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?
¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?
El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde
Señor
Arroja los féretros de mi sangre
Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón
Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo
Menos mal que todavía estoy vivo. Menos mal que todavía sé porqué lo hago. Menos mal que los monstruos que hay detrás del aire no me pueden hacer daño. Menos mal que sé que hacer con el miedo.
Que tengáis un buen día.
Voy a intentar redimirme con música de la buena --
-- y poesía de la mejor.
El despertar - Alejandra Pizarnik
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios
Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo
Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos
Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre
Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.
Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada
Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue
¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?
¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?
El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde
Señor
Arroja los féretros de mi sangre
Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón
Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo
Menos mal que todavía estoy vivo. Menos mal que todavía sé porqué lo hago. Menos mal que los monstruos que hay detrás del aire no me pueden hacer daño. Menos mal que sé que hacer con el miedo.
Que tengáis un buen día.
martes, 8 de diciembre de 2009
Divagaciones y desvaríos de un martes festivo cualquiera
Conforme pasan los años, me reafirmo en una convicción antigua que empezó siendo una intuición, y es que la única búsqueda que tiene sentido es la de la verdad. Le ponemos muchos nombres (yo, Dios, dios, alma, sentido de la vida), pero al final es todo lo mismo, quieras o no acabas allí. Recuerdo leer cada día el versículo del Evangelio de Juan en aquel arco del colegio al que íbamos el año que vivimos en Madrid, aquel en que un día como hoy un descerebrado mataba a John Lennon; la inscripción en el arco decía "La verdad os hará libres (Juan 8:32)"; imagino que os es familiar a los que habéis ido a un colegio de curas o monjas.
Luego, al leer en el Evangelio el versículo completo ('Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres'), me pareció que la cita aislada era falaz porque el Evangelio no se refiere a la verdad mas que como un sinónimo de una determinada doctrina y un antónimo de las demás. Empezaba a descubrir los tonos grises, unos más blancos que negros y otros más negros que blancos.
Pero poco más tarde, en el mismo colegio nos leyeron una frase de Unamuno que venía a decir que la verdad es la única necesidad incondicional del hombre. Han pasado casi treinta años, y siempre vuelvo a esa idea, a esa búsqueda de mi verdad, de mis verdades; de la misma manera que siempre vuelvo a Salinas -- hoy me he tropezado con estos maravillosos versos:
Aún tengo en el oído
tu voz, cuando me dijo:
"No te vayas". Y ellas,
tus tres palabras últimas,
van hablando conmigo
sin cesar, me contestan
a lo que preguntó
mi vida el primer día.
Impresionante final ("..., me contestan a lo que preguntó mi vida el primer día"), ¿verdad?. Preguntar a la vida, y dejar que la vida nos pregunte.
Supongo que van por ahí los tiros: amoldar la inteligencia a los sentimientos, y el conjunto a la realidad y no a los propios intereses. No está mal como reto a modo de punto de partida; en ello estamos, de so estoy seguro, aunque no sé muy bien en qué parte del ciclo - tampoco me preocupa demasiado, la verdad. Supongo que esa idea de los ciclos es lo que también justifica que siempre vuelva a Bach -- hace una hora que me he cruzado con esta grabación y todavía no me lo creo, es la sonata para violín y clave BWV 1017 tocada por Gould y Menuhin. MadreDioss, cómo suenan !!!!!
Si no conocéis la sonata, atentos a las tres voces (una es el violín, una es la mano izquierda y otra el la mano derecha del clave/piano) y al contrapunto.
Al final, va a resultar que Dios existe. Estaría bien.
Que tengáis un buen día.
Luego, al leer en el Evangelio el versículo completo ('Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres'), me pareció que la cita aislada era falaz porque el Evangelio no se refiere a la verdad mas que como un sinónimo de una determinada doctrina y un antónimo de las demás. Empezaba a descubrir los tonos grises, unos más blancos que negros y otros más negros que blancos.
Pero poco más tarde, en el mismo colegio nos leyeron una frase de Unamuno que venía a decir que la verdad es la única necesidad incondicional del hombre. Han pasado casi treinta años, y siempre vuelvo a esa idea, a esa búsqueda de mi verdad, de mis verdades; de la misma manera que siempre vuelvo a Salinas -- hoy me he tropezado con estos maravillosos versos:
Aún tengo en el oído
tu voz, cuando me dijo:
"No te vayas". Y ellas,
tus tres palabras últimas,
van hablando conmigo
sin cesar, me contestan
a lo que preguntó
mi vida el primer día.
Impresionante final ("..., me contestan a lo que preguntó mi vida el primer día"), ¿verdad?. Preguntar a la vida, y dejar que la vida nos pregunte.
Supongo que van por ahí los tiros: amoldar la inteligencia a los sentimientos, y el conjunto a la realidad y no a los propios intereses. No está mal como reto a modo de punto de partida; en ello estamos, de so estoy seguro, aunque no sé muy bien en qué parte del ciclo - tampoco me preocupa demasiado, la verdad. Supongo que esa idea de los ciclos es lo que también justifica que siempre vuelva a Bach -- hace una hora que me he cruzado con esta grabación y todavía no me lo creo, es la sonata para violín y clave BWV 1017 tocada por Gould y Menuhin. MadreDioss, cómo suenan !!!!!
Si no conocéis la sonata, atentos a las tres voces (una es el violín, una es la mano izquierda y otra el la mano derecha del clave/piano) y al contrapunto.
Al final, va a resultar que Dios existe. Estaría bien.
Que tengáis un buen día.
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jueves, 15 de octubre de 2009
Pieles finas
Leo con retraso en EPS dehace un par o tres de domingos (ya os digo que voy derrapando de curro) el artículo de Javier Marías que os extracto (texto completo en http://javiermarias.es/wordpressblog/)
"Parece que cada nueva generación de jóvenes tenga la piel más fina y sea más pusilánime, y que cada nueva de padres esté más dispuesta a protegérsela y a fomentar esa pusilanimidad, en un crescendo sin fin. Los adultos, luego, se alarman ante los resultados, cuando ya es tarde: se encuentran con que tienen en sus hogares a adolescentes tiránicos que no soportan el menor contratiempo o frustración; que a veces les pegan palizas (sobre todo a las madres, que son más débiles); que zumban a policías, queman coches e intentan asaltar comisarías (oye, qué juerga) porque se les impide prolongar un ruidoso botellón más allá de las tres de la madrugada, como acaba de ocurrir en la acaudalada Pozuelo de Alarcón; que, en el peor y más extremo de los casos, violan en grupo a una muchacha de su edad o más joven, como sucedió en un par de ocasiones en Andalucía hace unos meses; y que por supuesto abandonan tempranamente los estudios, cuando aún no tienen conocimientos para trabajar en nada ni –con el galopante paro– oportunidad para ello. Esos adolescentes pusilánimes y despóticos no suelen provenir de familias marginales o pobres (aunque, como en todo, haya excepciones), sino de las medias y adineradas. Son aquellos a los que se ha podido y querido mimar; si no afectiva, sí económicamente.
...()...
Mientras los niños y jóvenes se tornan cada vez más caprichosos, arbitrarios, quejicas y dictatoriales, los Gobiernos intervienen para convertir en delito el cachete que los padres solían dar a sus vástagos cuando había que ponerles límites o enseñarles que ciertos actos acarrean consecuencias y castigos, es decir, lo que todo el mundo ha de aprender más pronto o más tarde, pues, que yo sepa, los castigos no han sido abolidos en nuestras sociedades. Toda la vida se ha distinguido sin dificultad entre eso, un cachete ocasional, y una paliza en toda regla por parte de un adulto a un niño, algo condenable y repugnante para casi cualquiera que no sea el palizador. Quienes han prohibido el cachete no siempre se oponen, sin embargo, a enviar a la cárcel a menores de edad si éstos cometen un delito de consideración. Es el reino de la contradicción: a un chaval no se le puede poner la mano encima bajo ningún concepto, aunque haga barbaridades y no entre en razón (su piel es finísima), pero sí se le puede meter una temporada entre rejas para hundirle la vida y que se acabe de malear.
...()...
Nada es seguro, claro está, pero es posible que ni los violadores juveniles ni los fascistoides de Pozuelo hubieran llegado tan lejos si hubieran recibido, en anteriores fases, alguna que otra torta proporcional y hubieran aprendido a temer las consecuencias de sus actos incipientemente delictivos. El temor a las consecuencias sigue siendo –lo siento, ojalá no fuera así– uno de los mayores elementos disuasorios, también para los adultos. Hay muchos, entre éstos, que no roban ni pegan ni matan tan sólo porque saben que los pueden pillar y que les caerá un castigo. Si esto, como digo, ha de aprenderse antes o después, no veo por qué dicho aprendizaje se retrasa ahora hasta edades en las que a veces es demasiado tarde: ¿cómo va a aceptar un joven que no puede hacer esto o aquello si a lo largo de sus quince o dieciocho años se lo ha educado en la creencia de que siempre se saldría con la suya, de que a todo tenía derecho a cambio de ningún deber, y de que sus acciones más graves no acarrearían más consecuencia que el rollo que le soltaran los plastas de sus padres o profesores?
Ya sé cómo algunos leerán este artículo: como una mera reivindicación de la bofetada. Miren, qué se le va a hacer. Puestos a ser tan simplistas como esos posibles lectores, prefiero que un muchacho se lleve alguna de vez en cuando a que se lo arroje a una celda demasiado pronto, sin capacidad para entender de golpe por qué diablos está ahí, o a que viole a una compañera en manada y se vuelva a casa creyendo que eso no tiene mayor importancia que ponerse ciego de alcohol en las felices noches de botellón."
Menos mal que Bach estuvo unos años paseando por este mundo, y nos dejó trozos de cielo como éste.
Que tengáis un buen día.
"Parece que cada nueva generación de jóvenes tenga la piel más fina y sea más pusilánime, y que cada nueva de padres esté más dispuesta a protegérsela y a fomentar esa pusilanimidad, en un crescendo sin fin. Los adultos, luego, se alarman ante los resultados, cuando ya es tarde: se encuentran con que tienen en sus hogares a adolescentes tiránicos que no soportan el menor contratiempo o frustración; que a veces les pegan palizas (sobre todo a las madres, que son más débiles); que zumban a policías, queman coches e intentan asaltar comisarías (oye, qué juerga) porque se les impide prolongar un ruidoso botellón más allá de las tres de la madrugada, como acaba de ocurrir en la acaudalada Pozuelo de Alarcón; que, en el peor y más extremo de los casos, violan en grupo a una muchacha de su edad o más joven, como sucedió en un par de ocasiones en Andalucía hace unos meses; y que por supuesto abandonan tempranamente los estudios, cuando aún no tienen conocimientos para trabajar en nada ni –con el galopante paro– oportunidad para ello. Esos adolescentes pusilánimes y despóticos no suelen provenir de familias marginales o pobres (aunque, como en todo, haya excepciones), sino de las medias y adineradas. Son aquellos a los que se ha podido y querido mimar; si no afectiva, sí económicamente.
...()...
Mientras los niños y jóvenes se tornan cada vez más caprichosos, arbitrarios, quejicas y dictatoriales, los Gobiernos intervienen para convertir en delito el cachete que los padres solían dar a sus vástagos cuando había que ponerles límites o enseñarles que ciertos actos acarrean consecuencias y castigos, es decir, lo que todo el mundo ha de aprender más pronto o más tarde, pues, que yo sepa, los castigos no han sido abolidos en nuestras sociedades. Toda la vida se ha distinguido sin dificultad entre eso, un cachete ocasional, y una paliza en toda regla por parte de un adulto a un niño, algo condenable y repugnante para casi cualquiera que no sea el palizador. Quienes han prohibido el cachete no siempre se oponen, sin embargo, a enviar a la cárcel a menores de edad si éstos cometen un delito de consideración. Es el reino de la contradicción: a un chaval no se le puede poner la mano encima bajo ningún concepto, aunque haga barbaridades y no entre en razón (su piel es finísima), pero sí se le puede meter una temporada entre rejas para hundirle la vida y que se acabe de malear.
...()...
Nada es seguro, claro está, pero es posible que ni los violadores juveniles ni los fascistoides de Pozuelo hubieran llegado tan lejos si hubieran recibido, en anteriores fases, alguna que otra torta proporcional y hubieran aprendido a temer las consecuencias de sus actos incipientemente delictivos. El temor a las consecuencias sigue siendo –lo siento, ojalá no fuera así– uno de los mayores elementos disuasorios, también para los adultos. Hay muchos, entre éstos, que no roban ni pegan ni matan tan sólo porque saben que los pueden pillar y que les caerá un castigo. Si esto, como digo, ha de aprenderse antes o después, no veo por qué dicho aprendizaje se retrasa ahora hasta edades en las que a veces es demasiado tarde: ¿cómo va a aceptar un joven que no puede hacer esto o aquello si a lo largo de sus quince o dieciocho años se lo ha educado en la creencia de que siempre se saldría con la suya, de que a todo tenía derecho a cambio de ningún deber, y de que sus acciones más graves no acarrearían más consecuencia que el rollo que le soltaran los plastas de sus padres o profesores?
Ya sé cómo algunos leerán este artículo: como una mera reivindicación de la bofetada. Miren, qué se le va a hacer. Puestos a ser tan simplistas como esos posibles lectores, prefiero que un muchacho se lleve alguna de vez en cuando a que se lo arroje a una celda demasiado pronto, sin capacidad para entender de golpe por qué diablos está ahí, o a que viole a una compañera en manada y se vuelva a casa creyendo que eso no tiene mayor importancia que ponerse ciego de alcohol en las felices noches de botellón."
Menos mal que Bach estuvo unos años paseando por este mundo, y nos dejó trozos de cielo como éste.
Que tengáis un buen día.
lunes, 29 de junio de 2009
Zumbidos y silencios

Insensible, insensata y descolorida - por falsa - locura, la del lunes. Frenesí de canales de comunicación ineficientes, receptores de información que desdeñan al emisor, emisores que desdeñan al receptor. Ruido de sables, patadas por debajo de la mesa y de fondo zumbidos de abejas, muchas obreras y algunos zánganos, todos buscando a la Reina - demasiado ocupados para darse cuenta de lo inútil de su vuelo frenético: porque hace tiempo que murió.
Por eso los soldados se pelean hasta en sueños. Por eso hay tantas bocas llenas de miel, y tan pocos trazos de ilusión.
Luego, cae la noche y sales del panal. Vuelvo al silencio, y con él a los sonidos que me hacen feliz; los latidos de mis pequeños seres queridos; los roces de sus manos; o, mientras duermen, este pedazo de interpretación que hace Hilary Hahn de la segunda sonata para violín de Bach.
Es impresionante cómo toca esta mujer; tanto como la poesía de Salinas.
QUE SE APAGUEN LAS LUMBRES - Pedro Salinas
¡Que se apaguen las lumbres,
que se paren los labios,
que las voces no digan
ya más: «Te quiero» ¡Que
un gran silencio reine,
una quietud redonda,
y se evite el desastre
que unos labios buscándose
traerían a esta suma
de aciertos que es la tierra!
Que apenas la mirada,
lo que hay más inocente
en el cuerpo del hombre,
se quede conservándole
al amor su futuro,
en esa leve estrella
que los ojos albergan
y que por ser tan pura
no puede romper nada.
Tan débil está el mundo
-cendales o cristales- que
hay que moverse en él
como en las ilusiones,
donde un amor se puede
morir si hacemos ruido.
Sólo
una trémula espera,
un respirar secreto,
una fe sin señales,
van a poder salvar
hoy,
la gran fragilidad
de este mundo.
Y la nuestra.
Que durmáis bien. Y que tengáis un buen día mañana.
domingo, 21 de junio de 2009
Arrancando páginas
Hoy ha sido un gran día.
Os regalo el primer movimiento de la sonata nº 4 para violín y clave de Bach, obra que compuso a los 35 años de edad, tocada maravillosamente por Kyung Wha Chung. El disco que grabó este pedazo de mujer con las 6 sonatas bajo la dirección de Solti está descatalogado, si alguien lo encuentra por ahí en mercadillos virtuales o reales es un tesoro. Como curiosidad, cada una de las seis sonatas para violín y clave está escrita en una tonalidad diferente; y tres están escritas en tono mayor y tres en tono menor. La número 4 que escucháis está escrita en do menor - y quizás os suene porque tiene un motivo en parte muy similar al aria "Erbarme Dich" de la Pasión según San Mateo.
Para acompañar, una de las escenas más famosas de la película "El Club de los Poetas Muertos" en la que el Sr Keating les habla a sus alumnos de la razón por la que leemos y escribimos poesía; deberíamos arrancar muchas páginas de muchos libros, ¿verdad?
Poesía y entereza. Como decía el poeta favorito de mi hermana favorita: "...sé que aquí habitan los enteros / y que su entereza no es de las que encogen / a la segunda lluvia / o a la primera sangre".
Que tengáis un buen día.
Os regalo el primer movimiento de la sonata nº 4 para violín y clave de Bach, obra que compuso a los 35 años de edad, tocada maravillosamente por Kyung Wha Chung. El disco que grabó este pedazo de mujer con las 6 sonatas bajo la dirección de Solti está descatalogado, si alguien lo encuentra por ahí en mercadillos virtuales o reales es un tesoro. Como curiosidad, cada una de las seis sonatas para violín y clave está escrita en una tonalidad diferente; y tres están escritas en tono mayor y tres en tono menor. La número 4 que escucháis está escrita en do menor - y quizás os suene porque tiene un motivo en parte muy similar al aria "Erbarme Dich" de la Pasión según San Mateo.
Para acompañar, una de las escenas más famosas de la película "El Club de los Poetas Muertos" en la que el Sr Keating les habla a sus alumnos de la razón por la que leemos y escribimos poesía; deberíamos arrancar muchas páginas de muchos libros, ¿verdad?
Poesía y entereza. Como decía el poeta favorito de mi hermana favorita: "...sé que aquí habitan los enteros / y que su entereza no es de las que encogen / a la segunda lluvia / o a la primera sangre".
Que tengáis un buen día.
domingo, 22 de marzo de 2009
Indocti discant...
Nos esforzamos en vano en buscar lo único que poseemos. No agradecemos al sol que salga cada día, ni a los niños que nos recuerden cómo deberíamos ser. Nos movemos perezosa y torpemente por una vida que no apreciamos.
No paseamos por ella, mas bien tropezamos con ella, y de manera muy torpe. No buscamos el sentido de la vida en la vida, ni en la poesía, ni en la música. Miramos donde nos dicen, nos autoclasificamos en la estantería que nos asignan.
No vivimos: nos limitamos a sobrevivir a base de pasar nuestro código de barras por la caja registradora.
Me gusta pensar que Gil de Biedma (Que la vida iba en serio/ uno lo empieza a comprender más tarde / -como todos los jóvenes, yo vine/ a llevarme la vida por delante./ Dejar huella quería / y marcharme entre aplausos / -envejecer, morir, eran tan sólo/las dimensiones del teatro./ Pero ha pasado el tiempo / y la verdad desagradable asoma:/ envejecer, morir, / es el único argumento de la obra.) no llevaba razón. Y que, en cambio, Vicente Gaos sí la llevaba cuando decía que la muerte es un deber que tenemos hacia la vida.
Indocti discant, et ament meminisse periti: apréndanlo los ignorantes, y procuren no olvidarlo los doctos. Pero, como dice el poema del poeta favorito de mi hermana favorita, nadie lo sabe.
NADIE LO SABE – Mario Benedetti
Nadie lo sabe
nadie
ni el río
ni la calle
ni el tiempo
ni el espía
ni el poder
ni el mendigo
ni el juez
ni el labriego
ni el papa
nadie lo sabe
nadie
yo tampoco.
Cae la noche, enciendo una vela y me sumerjo en la Pasión según San Mateo. Si no lloráis escuchando cómo lloran el violín y la batuta de Klemperer mientras Christa Ludwig canta el Erbarme Dich, dejadlo todo e id corriendo a ver un buen médico, porque estáis muy muy enfermos.
La foto está tomada hace menos de un mes en Benarés. Allí la gente está más viva que aquí. Tiene que ver con su religión y con su idea de la vida, claro. Y también con su pobreza: cuanto más ricos son, más se parecen a los muertos vivientes con los que me cruzo cada día en el metro, en la calle, en el despacho - me gusta pensar que no soy uno de ellos, aunque no puedo dejar de identificar conductas de zombi en mi día a día.
Que tengáis una buena semana.
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Reflexiones
miércoles, 11 de febrero de 2009
Siempre me instaron a que fuera otro, pero...
Me voy de viaje de novios. Os veo en unas semanas, hasta entonces os dejo dos regalos.
El primero es una grabación de Glenn Gould pocas semanas antes de morir, mientras saborea y disfruta cantando, comiéndose y bebiéndose sorbo a sorbo esas Variaciones Goldberg que había reinventado casi treinta años antes.
El segundo es un (otro) maravilloso poema del autor favorito de mi hermana favorita, la que hoy me recordaba la frase (...pero mi terquedad es infinita) que da título a la entrada. Besos, hermana.
Asunción de ti - Mario Benedetti
...()...
3
Puedes querer el alba
cuando ames.
Puedes
venir a reclamarte como eres.
He conservado intacto tu paisaje.
Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú.
Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu sueño sea eso y mucho más.
Puedes amar el alba
cuando quieras.
Mi soledad ha aprendido a ostentarte.
Esta noche, otra noche
tú estarás
y volverá a gemir el tiempo giratorio
y los labios dirán
esta paz ahora, esta paz ahora.
Ahora puede venir a reclamarte,
penetrar en tus sábanas de alegre angustia,
reconocer tu tibio corazón sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aquí.
Habrá para vivir cualquier huida
y el momento de la espuma y el sol
que aquí permanecieron.
Habrá para aprender otra piedad
y el momento del sueño y el amor
que aquí permanecieron.
Esta noche, otra noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mis ojos,
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.
He conservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta dónde esté intacto sin ti,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hasta mí.
Hasta pronto.
lunes, 26 de enero de 2009
Temed a las jaulas (carta a mis príncipes)

Mis príncipes: no temáis a la vida,
ni al dolor,
ni a la muerte.
No temáis a los gozos,
ni a los sueños,
ni a las sombras.
No temáis a los hombres,
ni a los Dioses,
ni a los que hablan en nombre de ellos, ni de Ellos.
No temáis a nadie,
sino a vosotros.
No temáis a nada,
sino a las jaulas.
No temáis nunca perderos en vuestros sueños,
ni vivir conforme a ellos. Al contrario,
vivid en y por vuestros sueños, y soñad con la vida
a cada instante, mientras la vivís.
Temed solamente a las jaulas,
de manera geométricamente proporcional
al valor del metal con que están hechos
sus barrotes.
Y si os véis alguna vez dentro,
no consintáis jamás que la edad, o la costumbre, o ambas cosas
acaben por haceros aceptar los barrotes, a fuerza
de empuñarlos.
Temed solamente a las jaulas, y
no consintáis jamás que vuestros sueños y opciones de vida,
cedan ante un barrote, o ante el recuerdo, el cansancio,
ni ante el deseo.
Sabed que no todas las lágrimas son amargas,
y llorad sin miedo, hasta que no os quede dentro
ni una sola lágrima de las negras.
Combatid la injusticia y la mentira,
luchad por cada ideal, por cada caricia,
por cada sonrisa,
por cada nota y por cada poema,
como si en ello os fuera la vida.
Porque si un día dejáis de luchar y aceptáis los barrotes,
ese día dejaréis de ser libres,
y moriréis en vida.
Voy a dedicar a mis príncipes, y a todos los príncipes del mundo esta impresionante interpretacíón de la celebérrima Toccata y Fuga en Re menor de Bach de la mano de Karl Richter. Subid el volumen sin miedo, cerrad los ojos y dejaos llevar - por mucho que la hayáis escuchado antes, dadle una nueva oportunidad: son nueve minutos de gloria.
De esta pieza dijo una vez Stokowski que era "como una vasta rebelión de la naturaleza", y que "daba la impresión de inmensas nubes blancas y tormentosas -como las que a menudo flotan en el aire del Sena- o la monumental majestuosidad del Himalaya. La Fuga está comprendida en el marco de la Toccata, que la precede y la sucede". Y estoy de acuerdo: esta fuga es una de las obras más inspiradas del compositor que reinventó la música hace ahora unos trescientos años.
Que tengáis un buen día. Y que no nos gusten nunca demasiado los barrotes, por muy de oro que sean.
jueves, 16 de octubre de 2008
Media hora (de una vida)
El Magnificat en re mayor BWV 243, es una de las muchas obras maestras del padre de la música actual, Johann Sebastian Bach. Publicada en 1733, está escrita para un coro de cinco voces y orquesta, aquí dirigidas por Nikolaus Harnoncourt.
Media hora de una vida es lo que se tarda en escuchar el Magnificat entero, y os aseguro que merece la pena.
1. Magnificat anima mea dominum
2. I exultavit spiritus meus
3 Quia respexit y 4 Omnes generationes
5. Quia fecit mihi magna
6. Et misericordia eius
7. Fecit potentiam
8. Deposuit potente
9. Esurientes implevit bonis
10. Suscepit Israel
11. Sicut loctus est
12. Gloria
Y media hora de una vida es lo que tardo en leer de arriba a abajo y de abajo arriba estos maravillosos versos de Pablo Neruda.
LLÉNATE DE MÍ (Pablo Neruda)
Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos, Rompamos este camino juntos.
Será la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.
Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, furiosamente libre.
Irme,
Dios mío,
irme!
Que tengáis un buen día
Media hora de una vida es lo que se tarda en escuchar el Magnificat entero, y os aseguro que merece la pena.
1. Magnificat anima mea dominum
2. I exultavit spiritus meus
3 Quia respexit y 4 Omnes generationes
5. Quia fecit mihi magna
6. Et misericordia eius
7. Fecit potentiam
8. Deposuit potente
9. Esurientes implevit bonis
10. Suscepit Israel
11. Sicut loctus est
12. Gloria
Y media hora de una vida es lo que tardo en leer de arriba a abajo y de abajo arriba estos maravillosos versos de Pablo Neruda.
LLÉNATE DE MÍ (Pablo Neruda)
Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos, Rompamos este camino juntos.
Será la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.
Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, furiosamente libre.
Irme,
Dios mío,
irme!
Que tengáis un buen día
jueves, 3 de julio de 2008
Gracias

Acabo de culminar uno de esos hitos o metas que te marcas en la vida, en este caso de carácter profesional. Como escribía no hace mucho, no somos mejores que nadie por tener “es-to” o “a-que-llo”; ni por haber nacido “a-quí” o “a-llí”; ni desde luego por “ser” o por “llegar a ser” fulanito o menganito, o sargento o teniente o capitán. Oigo a mi alrededor: "fíjate, fulanito, dónde ha llegado". Y por más que lo intento, desde hace un tiempo estoy convencido de que eso (llegar) no tiene (en sí) ningún mérito. Lo que importa es lo que haces y lo que te vas dejando por el camino; lo que vas decidiendo a cada instante en la medida en que puedes decidir –y en lo demás, el si te dejas llevar (y el cómo) por el río de la vida, el que te va tocando.
No digo que no tenga mérito conseguir las metas que te trazas: solamente digo que lo que importa es el camino (trazarlo primero, y andarlo después), y no la meta, ni si llegas.
En este camino del que os hablo hoy he paseado de la mano de mucha gente. Son todos aquellos que han estado en el equipo, en mi equipo, todos los que han colaborado conmigo; y todos los que me han enseñado, y los que me han ayudado a llevar a buen puerto los asuntos más complicados, de día y de noche, a sus horas y a deshoras; los que con el tiempo se han convertido en amigos, lo que están en ello, y los que no; los que siguen conmigo y los que se fueron. Y los que han depositado su confianza en mí, en lo personal y en lo profesional, que sin ser lo mismo tienen que ver.
A todos ellos, a todos vosotros, gracias - algunos leeréis estas líneas y otros no lo harán, si os los cruzáis se las dáis de mi parte.
A todos ellos, a todos vosotros, os regalo la música más sublime que conozco.
Es el aria "Erbarme dich, mein Gott" (Ten piedad de mi, señor), de la Pasión según San Mateo de J.S. Bach. Si la Pasión es la obra más grande de Bach y una de las más grandes obras jamás compuestas, este aria en particular es mi favorita, me conmueve y me reconcilia con el mundo. Fijaos cómo la melodía fluye a través del violín; casi te obliga a creer en el más allá.
En vuestro honor. Gracias a todos.
Nada más llegar a la meta, me doy cuenta de que no es sino un mojón que marca el final de una etapa y el principio de otra. Pero es una meta importante; porque a partir de ahora, ya casi todo es elección.
Gracias de nuevo.
viernes, 27 de junio de 2008
El Mar y su Agua

Señoras y señores, con todos ustedes David Oistrach y Yehudi Menuhin en la mejor interpretación que se ha hecho del doble concierto de don Juan Sebastián Bach.
El que ha colgado la grabación del youtube no ha dividido el concierto por movimientos sino que ha partido el segundo por la mitad y han colgado dos videos de 9 minutos; aún a pesar del coitus interruptus, es de ver que el segundo movimiento es sencillamente celestial, sublime, brutal, inhumano; pero mejor no sigo, callo y dejo hablar a los violines, que hablan (cada uno de ellos y entre sí, fijaos, fijaos sobre todo como hablan entre sí) mejor, mucho mejor que yo.
El verso de hoy está dedicado a la mujer que amo. Llevamos más de diez años paseando juntos por la vida, no sé quién de los dos es el mar y quién el agua. Lo único que sé es que somos mar y agua.
AHORA TE QUIERO (Pedro Salinas)
Ahora te quiero,
como el mar quiere a su agua:
desde fuera, por arriba,
haciéndose sin parar
con ella tormentas, fugas,
albergues, descansos, calmas.
¡Qué frenesíes, quererte!
¡Qué entusiasmo de olas altas,
y qué desmayos de espuma
van y vienen! Un tropel
de formas, hechas, deshechas,
galopan desmelenadas.
Pero detrás de sus flancos
está soñándose un sueño
de otra forma más profunda
de querer, que está allá abajo:
de no ser ya movimiento,
de acabar este vaivén,
este ir y venir, de cielos
a abismos, de hallar por fin
la inmóvil flor sin otoño
de un quererse quieto, quieto.
Más allá de ola y espuma
el querer busca su fondo.
Esta hondura donde el mar
hizo la paz con su agua
y están queriéndose ya
sin signo, sin movimiento.
Amor tan sepultado en su ser,
tan entregado, tan quieto,
que nuestro querer en vida
se sintiese seguro de no acabar
cuando terminan los besos,
las miradas, las señales.
Tan cierto de no morir,
como está el gran amor de los muertos.
Buen fin de semana a todos.
Etiquetas:
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Menuhin,
Oistrach,
Pedro Salinas
viernes, 20 de junio de 2008
El Alma (o lo que viene después de la soledad)

Hoy os regalo unas Soledades que no son las de Góngora sino las del autor favorito de mi hermana favorita.
Soledades - De "Poemas de Otros" (Mario Benedetti)
Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve
presoledad
después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad
ya se que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo
sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en es sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue
hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola
si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se vera un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buenagente
después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad
conforme
pero
que vendrá después
de la soledad
a veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si sé
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estás vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.
Y de acompañamiento, una auténtica joya, los movimientos segundo, quinto y sexto de la Primera Suite de Cello de Bach (BWV 1007) tocada en 1991 por Rostropovich. Dicen los libros que Mstislav Rostropovich adoraba esta suite desde que, siendo casi un niño, oyó como la tocaba Pau Casals. Sin embargo, y a pesar de tocar durante décadas las 6 suites al menos una vez por semana, no se sintió listo para grabar las suites hasta que hubo cumplido 63 años. Con tal edad y en plenitud de facultades le véis en el video que os adjunto, grabado en 1991 en la Basílica de Sainte Madeleine de Vézelay.
Mirad su cara, su expresión mientras interpreta, se le ve el alma. Es la mejor grabación audiovisual que conozco; aúna razón y fantasía, y técnica pero sin licencias ni poses; y sobre todo alma, mucho alma.
II. Allemande
V. Minueto
VI. Gigue
Es la diferencia entre tocar una pieza e interpretarla, que pasa por ejecutarla una y otra vez hasta apropiarte de ella, interiorizarla, sentirla propia primero y luego parte de tí. Rostropovich no está tocando ni interpretando para nadie, intuyo que ni siquiera para sí mismo. Interpreta, igual que respira, a la vez que siente.
Desde hace un año, yo creo en la existencia del cielo; porque si no existía cuando nos dejó, lo inventaron entonces -aunque solo fuera para él.
Que tengáis un buen fin de semana.
sábado, 14 de junio de 2008
(Cuando canta el) bluebird
Hoy os regalo un poema magistral leido magistralmente por un actor magistral, Harry Dean Stanton (no recita Bukowski, a pesar del título).
Dice así:
Bluebird - Charles Bukowski
There's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too tough for him,
I say, stay in there, I'm not going
to let anybody see
you.
There's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I pur whiskey on him and inhale
cigarette smoke
and the whores and the bartenders
and the grocery clerks
never know that
he's
in there.
There's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too tough for him,
I say,
stay down, do you want to mess
me up?
you want to screw up the
works?
you want to blow my book sales in
Europe?
There's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too clever, I only let him out
at night sometimes
when everybody's asleep.
I say, I know that you're there,
so don't be
sad.
Then I put him back,
but he's singing a little
in there, I haven't quite let him
die
and we sleep together like
that
with our
secret pact
and it's nice enough to
make a man
weep, but I don't
weep, do
you?
Bestial. Impresionante. Circulan traducciones en internet, pero no son muy buenas, de hecho a menudo son horrorosas - pero no es menos cierto que es imposible traducir la poesía. La mayoría de las veces titulan el poema "pájaro azul", pero no es "Blue bird", es "bluebird", un tipo de pájaro que vive en américa del norte y central (en Méjico le llaman "azulejo") aquí tenéis la foto y otros datos, si le dáis al link "Sound" podréis oir su canto->
http://www.birds.cornell.edu/AllAboutBirds/BirdGuide/Mountain_Bluebird.html
Todos llevamos el bluebird a que se refiere el poema dentro, a veces le llamamos "la voz de la conciencia", otra veces "el niño que llevamos dentro". Estuve a punto de llamar así a este blog, pero me pareció demasiado pretencioso.
Cuando canta el bluebird, hay que escuchar. Y casi siempre, hacer lo que nos pide.
Os dejo con una de las piezas más conocidas de J.S. Bach, es el segundo movimiento de la Suite Orquestal número 3 en Re mayor BWV 1068.
Que tengáis un buen día.
Dice así:
Bluebird - Charles Bukowski
There's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too tough for him,
I say, stay in there, I'm not going
to let anybody see
you.
There's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I pur whiskey on him and inhale
cigarette smoke
and the whores and the bartenders
and the grocery clerks
never know that
he's
in there.
There's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too tough for him,
I say,
stay down, do you want to mess
me up?
you want to screw up the
works?
you want to blow my book sales in
Europe?
There's a bluebird in my heart that
wants to get out
but I'm too clever, I only let him out
at night sometimes
when everybody's asleep.
I say, I know that you're there,
so don't be
sad.
Then I put him back,
but he's singing a little
in there, I haven't quite let him
die
and we sleep together like
that
with our
secret pact
and it's nice enough to
make a man
weep, but I don't
weep, do
you?
Bestial. Impresionante. Circulan traducciones en internet, pero no son muy buenas, de hecho a menudo son horrorosas - pero no es menos cierto que es imposible traducir la poesía. La mayoría de las veces titulan el poema "pájaro azul", pero no es "Blue bird", es "bluebird", un tipo de pájaro que vive en américa del norte y central (en Méjico le llaman "azulejo") aquí tenéis la foto y otros datos, si le dáis al link "Sound" podréis oir su canto->
http://www.birds.cornell.edu/AllAboutBirds/BirdGuide/Mountain_Bluebird.html
Todos llevamos el bluebird a que se refiere el poema dentro, a veces le llamamos "la voz de la conciencia", otra veces "el niño que llevamos dentro". Estuve a punto de llamar así a este blog, pero me pareció demasiado pretencioso.
Cuando canta el bluebird, hay que escuchar. Y casi siempre, hacer lo que nos pide.
Os dejo con una de las piezas más conocidas de J.S. Bach, es el segundo movimiento de la Suite Orquestal número 3 en Re mayor BWV 1068.
Que tengáis un buen día.
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