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domingo, 27 de septiembre de 2009

Cogiendo fuerzas



Domingo por la noche, qué pereza me da acostarme - porque sé que cuando me levante, tras dejar a los niños, toca volver al hormiguero. Me gusta llevarles a la escuela cada mañana por varias razones, todas ellas egoístas, algunas de ellas parecidas a las que tiene el soldado para hacer el amor con su amante antes de volver al frente; otras más parecidas a las que tiene el enfermo de cáncer para curarse.

En fin, cojamos fuerzas, hermanos, por ejemplo con esta joya que me acabo de encontrar en el Youtube, un auténtico un pedazo de cielo en forma de música; ¿quién dijo que Richter no supo nunca interpretar a Mozart? - ojo a los dos últimos minutos del movimiento. Tremebundo. Madre de Dios.




Miradas, caricias, penumbras y olor a cera; diría que no tengo miedo a nada - salvo a acabar acostumbrándome a los barrotes de oro.

El sueño puede sin embargo a la pereza, así que os dejo con un maravilloso motete en forma de verso de mi adorado Cortázar.

Démons et merveilles

De colinas y vientos
de cosas que se denominan para entrar
como árboles o nubes en el mundo

De enigmas revelándose en las lunas
rotas contra el aljibe o las arenas
yo he dicho y esperado

Creo que nada vale contra esta caricia
abrasadora que sube por la piel
Ni el silencio, ese desatador de sueños

Vivir
oh imagen para un ojo cortado
boca arriba perpetuo


Ya falta menos para todo. Que tengáis un buen día. La foto está tomada en las montañas del Alto Bierzo, al lado de un puente blanco que no es blanco.

lunes, 17 de noviembre de 2008

So What

Decía Martha Argerich en una entrevista que publicaba ayer El País que de sus tres chelistas favoritos, dos estaban muertos. En la misma línea, alguien dijo que para leer muchos libros, había que comprar pocos.

Con la música pasa lo mismo, y por pura estadística, pasarán muchos siglos hasta que dos estrellas del jazz toquen juntos a la manera de Miles Davis y John Coltrane en esta grabación.



Y muchos más hasta que Cortázar se reencarne y descubra que es Cortázar reencarnado.


ESTA TERNURA - Julio Cortázar

Esta ternura y estas manos libres,
¿a quién darlas bajo el viento ? Tanto arroz
para la zorra, y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para nadie.

Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo, el té
frío de la vela la alba.

Tocamos instrumentos para la ciega cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos quedamos
con los presentes ordenados en una mesa inútil,
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.

Entonces, ¿nadie quiere esto, nadie?



Que tengáis una buena semana. Me pregunto cuántas entradas más podré llenar con música y poesía como las de hoy.

lunes, 29 de septiembre de 2008

No hay tregua



Mi trabajo se parece mucho a un juego que me encantaba de niño: subir corriendo por una escalera mecánica que baja. A partir de cierta velocidad lo consigues, y llega un punto en el que las piernas no notan el esfuerzo, y consigues subir de manera constante. No todos suben. Unos no quieren, otros no pueden, otros no aguantan.

Escribía en este blog hace no mucho: "Nada más llegar a la meta, me doy cuenta de que no es sino un mojón que marca el final de una etapa y el principio de otra. Pero es una meta importante; porque a partir de ahora, ya casi todo es elección."

Sigue siendo cierto, pero con un matiz: la elección es seguir jugando a este juego o bajarme de la escalera. Porque si dejo de subir más velozmente de lo que baja la escalera, inexorablemente iré bajando. Y si dejo de caminar subido a la escalera, la bajada se parecerá mucho a una caída. No hay tregua, como en el poema de hoy de Cortázar, que si os fijáis se parece mucho al de hace un par de semanas.

NO ME DES TREGUA (Julio Cortázar)

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre,
que cada cosa cruel sea tú que vuelves.

¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.

No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.


Suena Tom Waits, cómo no.



Que tengáis un buen día.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Transformer - Lou Reed (1972)



No conozco a nadie a quien Lou Reed deje indiferente: el mundo parece dividirse entre los que no le conocen, quienes le adoran y quienes le desprecian. Lou Reed es básicamente un tipo que no va a hacer nada por agradarnos, pero hace muchos años, en la prehistoria del siglo pasado, publicó un disco que le situó en el olimpo de los dioses.

Os estoy hablando de una vez en que Redd sin quererlo contribuyó al mito Huxleyano del mundo feliz. Os hablo del glam del Bowie de "Ziggy Stardust" exportado a la Nueva Cork del siglo pasado. Os hablo del mejor (y del más atípico, liviano y poppie) disco de Lou Reed y de uno de los discos que seguirán en la lista de “Los mejores XX discos de la historia” dentro de siglos.

Os hablo de Transformer, del Lou Reed que adoro, del Lou Reed que me piden mis hijos cuando vamos en coche desde que saben hablar (“ponme Lu Rí, papi...”).

Porque pongamos que el disco fuera un single con la cara B sin grabar y Perfect Day en la cara A, y que el disco fuera el único de Lou Reed y… sí, desde luego, me has leído el pensamiento, seguiría estando entre los mejores discos de las historia.

Y es que Perfect Day es una de las mejores canciones que se han escrito, y su letra unos de los quejidos melancólicos más inspirados en la biografía de Reed ("You made me forget myself / I thought I was someone else, someone good [Haces que me olvide de mí / Pensé que era otro, alguien bueno]")




Pero además están los riffs de Vicious, el trombón de Make Up, el Andy’s Chest y la canción que me piden mis hijos día sí, día también al subirse al coche, el Satellite Of Love.



Y, sí, también está el Walk On The Wild Side, esa canción que además de música es un himno y una crónica de una época y una biografía poco velada de varias de las estrellas de The Factory, el estudio neoyorquino de Andy Warhol.

Esa canción que hoy es ya un pedazo de la historia de la música.




Track List

1 Vicious - 2:58
2 Andy's Chest - 3:20
3 Perfect Day - 3:46
4 Hangin' Round - 3:35
5 Walk on the Wild Side - 4:15

6 Make Up - 3:00
7 Satellite of Love - 3:42
8 Wagon Wheel - 3:19
9 New York Telephone Conversation - 1:33
10 I'm So Free - 3:09
11 Goodnight Ladies - 4:21

Band

Vocal: Lou Reed
Vocal backings: David Bowie, Mick Ronson & The Thunder Thighs
Guitars: Lou Reed & Mick Ronson
Bass guitars: Klaus Voorman, Herbie Flowers
String bass: Herbie Flowers
Drums: John Halzey, Barry Desouza, Ritchie Dharma
Tuba: Herbie Flowers
Saxo: Ronnie Ross
Piano & recorders: Mick Ronson


Y si Transformer es un pedazo de la historia de la música, este poema que os regalo es también historia de la literatura, y justificaría por si sólo que todos los manuales de literatura universal dedicaran un capítulo entero a don Julio Cortázar.


ENCARGO (Julio Cortázar)

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que
vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni
guante;
tállame como un sílex, desespérame.

Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.

No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.



Tremebundo, ¿verdad? --Buen fin de semana.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Hace tiempo y frío

Se puede dudar de los sueños. Se puede dudar de la existencia del cielo, o del infierno, o de Dios. Pero no se puede dudar de que nadie ha escrito en nuestro idioma como Cortázar. Nadie lo ha girado y regirado, y doblado y vuelto a doblar, para desdoblarlo del revés y reinventarlo, y de paso la literatura española y universal. Quizás por eso despreciaba don Julio al lector pasivo, al que empieza las novelas por el final o corre hasta llegar a esa última página. Para muestra, un botón.

POEMA (Julio Cortázar)

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago
y cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco
con ese pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.


Leo despacio y releo y despacio me emborracho leyendo; y leo de nuevo, ahora menos despacio, y cada vez suena diferente, "busco tu suma", "esa línea que hace temblar a un hombre" , "te arranco con delicadeza de cicatriz", "toda la mañana es la pizarra" y ese final demoledor: "hace tiempo y frío".

Y tampoco admite discusión que nadie ha cantado el aria “Casta Diva” de la ópera Norma de Bellini como la Callas. La historia es más o menos así: estamos en la Galia, durante la época de la ocupación romana, alrededor del año 50 A.C. Norma es la hija del jefe del pueblo y una gran sacerdotisa druida. Su amante, que le ha dado dos hijos, le dice que ahora ama a una joven virgen del templo.

En la escena, Norma corta una rama del muérdago sagrado y dirige su plegaria a la Luna: "Casta diva", acompañada por Oroveso y el pueblo. En un aparte, expresa el amor que sigue sintiendo por Pollione. Después, la escena queda vacía.



Sin discusión.

Que tengáis un buen principio de semana.

miércoles, 23 de julio de 2008

Mira más allá de mí

La Santísima Trinidad (dicho sea sin ningún ánimo de blasfemar) de lo que los libros suelen llamar la “música clásica” está formada por Bach, Mozart y Beethoven. Hay más, desde luego, pero estos tres no solamente cambiaron la manera de hacer e interpretar música, sino que cada uno de ellos inventó pilares nuevos sobre los que, a modo de cimientos, se ha ido construyendo después por los músicos que les siguieron los diferentes edificios (musicales) - unos con mayor y otros con menor fortuna o solidez.

Mi primer post, hace ya casi dos meses, tuvo como protagonista a Mozart. Hoy me gustaría hablaros de su concierto para piano y orquesta nº 20 de Mozart: mi favorito, fechado el 10 de Febrero de 1785 y estrenado en esa misma ciudad al día siguiente.

El concierto me fascina por lo que es, una obra maestra, y también porque al escucharlo se percibe una agitación espiritual que no hallamos en los anteriores conciertos de Mozart, y que volveremos a encontrar en sus obras posteriores, sobretodo en la últimas sinfonías, en la Misa de Réquiem y en Don Giovanni, las dos últimas escritas también en la tonalidad de re menor.

En la grabación, al piano tenéis a Mitsuko Uchida, y al mando de la Filarmónica de Berlín a su hoy director principal Simon Rattle.









Versión únicamente superada por la inigualada e inigualable grabación de Sviatoslav Richter que podéis ver a la derecha;






misteriosamente no está descatalogada y se puede comprar en Amazon.



Os dejo con una maravillosa poesía de Cortázar – me encanta su prosa pero también su poesía, leerla y leerla hasta que te das cuenta de lo que dice, que a veces no es lo que parece ("que mires más allá de mi", "se estrelle en la cara de un jefe de oficina") y otras sí ("…sea otro signo de libertad").

UNA CARTA DE AMOR (Julio Cortázar)

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.



Que os vaya bien lo que queda de semana.

miércoles, 9 de julio de 2008

Toco tu boca

A algunas cosas he llegado muy pronto en esta vida, a otras algo tarde -nunca es muy tarde. Entre las segundas está Rayuela. De Rayuela se ha dicho todo, con decir que el prólogo a la edición de "Cátedra" ocupa muchas decenas de páginas está todo dicho. Me compré el libro dos días antes de que me pusieran la cadera de titanio, y me lo zampé el verano pasado, este año estoy releyéndolo una y otra vez abriendo páginas al azar, saltando de capítulo en capítulo, a veces en papel, a veces en virtual; os transcribo un párrafo que me encanta y en el que Horacio habla a la Maga.

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí, para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender, coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca, y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio.

Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos, como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos, el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”


De fondo, mi amigo Tom Waits canta "Jersey Girl", de su disco Heartattack and Wine –curioso montaje, ¿verdad?.



Tercer encierro de los Sanfermines. En la curva de Mercaderes, hoy se ha sufrido. Mucho corredor arrollado, un par de puntazos y carreras bonitas en Estafeta. Susto final para un pastor pero sin consecuencias. Había hoy muchos ángeles a lo largo del recorrido, desde San Vicente hasta Telefónica, muchos más que ayer.

Qué bien me siento. Buenas noches a todos.