miércoles, 31 de diciembre de 2008

Último día del año (2008)

Suave, suave, como las notas de este piano, como los latidos del alma, me despido del 2008...





Feliz entrada de año, amigos.

martes, 30 de diciembre de 2008

Penúltimo día del año (2008)

...Every living thing could use a little mercy now / Only the hand of grace can end the race / Towards another mushroom cloud / People in power, well / They'll do anything to keep their crown / I love life, and life itself could use some mercy now / Yeah, we all could use a little mercy now / I know we don't deserve it / But we need it anyhow / We hang in the balance / Dangle 'tween hell and hallowed ground / Every single one of us could use some mercy now.




Feliz día.

lunes, 29 de diciembre de 2008

domingo, 28 de diciembre de 2008

Último domingo del año

Got a feeling inside (Can't explain) / It's a certain kind (Can't explain) / I feel hot and cold (Can't explain) / Yeah, down in my soul, yeah (Can't explain) / Can't explain / I think it's love / Try to say it to you / When I feel blue...

But I can't explain





Que tengáis un buen día.

sábado, 27 de diciembre de 2008

El día después

I know that a man ain't supposed to cry / But these tears I can't hold inside / Losin' you would end my life you see / Cause you mean that much to me




Que tengáis un feliz día.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Día de Sant Esteve

...too slow and short to hit the peaks / so lost and alone - trying to get home / trying to get home / like broken stones - all trying to get home.



Feliz día de Sant Esteve.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Día de Navidad

En 1991 andaba yo por las tierras de Flandes, quemando el cuentavueltas noche tras noche y gritando al cerrar los locales "...Never cared for things they say...Never cared for games they play...Never cared for what they do ...Never cared for what they know..." - hoy soy lo que soy, supongo que desde fuera se me percibe como un tipo más o menos “formal”.

Hoy al mediodía hemos ido a misa con los niños (a pesar de mi eterna fama de azufrito, desde hace unos vuelvo a ir a la iglesia el día de Navidad), y me he visto no sólo "formal", sino (¡¡HORROR!!) "mayor". Me han llamado de usted y me he sentido "mayor". Hemos comido con la familia y me he visto "mayor". Me he acordado de las navidades de mi infancia y me he visto "mayor".

Supongo que lo bueno de hacerse “mayor” es que cada vez te importan menos un número creciente de cosas, que sabes que puedes prescindir de casi todo, que la Navidad es de los niños, y que sin ellos no hay nada que celebrar. Supongo que eso es lo que te da la edad, la capacidad de distinguir los accesorio de lo principal, de saber que lo bueno del día de Navidad es que puedes emocionarte mientras cantas villancicos con tus príncipes en las rodillas (…panses i figues, i mel i mató…), y disfrutar de sus risas mientras cenan con su prima, y taparles bien con la manta al llevarles a la cama (¿alguien conoce el equivalente al verbo francés border?) mientras les das un beso y les deseas "Feliz día de Navidad", y te enseñan los dientes de leche, y cierran los ojos y se te abrazan y te acarician la mejilla, y se duermen con la sonrisa puesta, y tú no puedes quitártela ya de la cara.

Y lo demás, pues eso, never cared. Qué queréis que os diga, si antes me importaba poco lo que la gente dijera, ahora ni os cuento.




Me chifla esta canción. Feliz día de navidad.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Viviendo la vida (os deseo Feliz Navidad)

Mis recuerdos de infancia relativos a la Navidad empiezan siempre el 22 de diciembre. Ese día, cada año, nos subíamos pronto al coche para ir a pasar las fiestas en familia. Recuerdo sobretodo aquel Seat 132 de carrocería azul oscuro y tapicería granate. Yo solía sentarme detrás del conductor, y disfrutaba mirando por la ventanilla y también con el movimiento del brazo y la mano derecha de mi padre, aquella mano tan grande y bonita, la de la alianza, mientras cambiaba las marchas en aquel cambio con el pomo pequeño, redondo y negro. Eran ocho horas de carretera, y las primeras transcurrían al compás de Luis del Olmo y los niños de San Ildefonso. Luego, largos días de vacaciones hasta el 2 o el 3 de enero, fecha en que volvíamos a Barcelona.

Los primeros días, solía pasear con el jefe por la Gran Vía madrileña y acercarme con él primero a la Casa del Libro y luego, bajando por Preciados, a la Puerta del Sol. Los recuerdo bien, eran días de sol blanco, cielo azul y frío seco. Hace más de treinta años ya de eso, pero por alguna razón pensé en ello cuando la semana pasada el jefe me hizo llegar estas frases atribuidas a Chaplin que circulan por internet - he modificado algo la traducción para hacerla menos literal -, y vuelvo a pensar en ello hoy al oir la letanía de los niños de San Ildefonso.

Con la venia y muchas gracias, jefe - por los párrafos de Chaplin y sobretodo por los buenos recuerdos.

LIFE (Charlie Chaplin)

I already forgave almost unforgivable mistakes, I tried to substitute irreplaceable people and to forget unforgettable people.
I already made things for pulse, I already disappointed myself with people when I never thought me to disappoint, but I also disappointed somebody.
I already hugged for protecting, I already laughed when it was not able to, I made eternal friends, I loved and I was loved, but I was also rejected already, I was loved and I didn't love.
I already screamed and I jumped of so much happiness, I already lived of love and I made eternal vows, I "broke the face" a lot of times!
I already regretted hearing music and sells pictures, I already called only for listening a voice, I only fell in love with a smile, I already thought that will miss very much and I was afraid of losing somebody special (and I ended up losing)! But I lived! It is still alive! I don't go by the life... and you should not also pass! Live! Good same it is to go to the fight with determination, to hug the life and to live with passion, to lose with class and to expire with daring, because the world belongs to who dares and the life is A LOT to be insignificant.



(traducción libre)

VIDA

Ya perdoné errores casi imperdonables, traté de sustituir personas insustituibles, y de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso, ya me decepcioné con personas que creí que no me decepcionarían, también yo decepcioné a algunos.
Ya abracé para proteger, ya me reí cuando no podía, ya hice amigos eternos, amé y fui amado pero también fui rechazado, ya fui amado sin corresponder a tal amor.
Ya grité y salté de felicidad, ya viví del amor e hice juramentos eternos, para reomperlos muchas veces después.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos, ya llamé sólo para escuchar una voz, ya me enamoré de una sonrisa, ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y tuve miedo de perder a alguien especial (y termine perdiéndolo), ¡pero sobreviví! ¡Y sigo todavía vivo! No paso por la vida, y tú tampoco debería limitarte solamente a pasar. ¡Vive! Bueno es ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivirla con pasión, perder con clase y morir con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es DEMASIADO para ser insignificante.


Me tomo unos días de vacaciones. Os dejo con una escena de la fabulosa película de Louis Malle "Ascenseur pour l'Échafaud", cuya todavía más fabulosa BSO compuso Miles Davis en una noche en los estudios de Poste Parisien improvisando a partir de un par de acordes mientras visionaba una y otra vez la película en compañía de Louis Malle y Jeanne Moreau. Es la BSO perfecta, porque Miles (o su trompeta, o los dos porque en realidad son uno) se convierten en un personaje más, y no de los secundarios. Arreglos superlativos por discretos y exquisitos, Miles en su momento álgido, la sordina sonando cuando tiene que sonar, la piel del labio adherida a la boquilla que distorsiona el "Dîner au motel", el grandísimo Pierre Michelot al contrabajo y el todavía más grande Kenny Clarke a la batería. De la película a la melodía, de la melodía a la película...





Fue el primer disco de jazz que cayó en mis manos, es una obra maestra que merece por sí misma una estantería y justifica toda la vida de un músico. He escuchado este disco muchos cientos, quizá miles de veces - os lo dejo a modo de regalo de Navidad y os deseo a todos que paséis unas muy felices fiestas en compañía de vuestros seres queridos, los que están en este mundo y los que no.

A los que me dejáis vuestro cariño en forma de comentarios, lo cual me permite nombraros aquí (Ginebra, San Free Bird, Toni, Tibidabo 70, Javier, Il Cavaliere, Camille, Pasaje a la India, Princesa Inca, Arena, espero que no os enfadéis porque un día decidiera dejar de responder a vuestros comentarios en el blog) y a los que no (Wife, Sister, Carlos, Marcial y los paseantes desconocidos); a todos vosotros y a los vuestros, os deseo una muy Feliz Navidad y para el año nuevo que empieza solamente tres cosas: 1) mucha salud, 2) paz de espíritu y 3) que a lo largo del 2009 se cumplan vuestros deseos.

Yo aprovecharé estos días para descansar algo (que falta me hace), y para pensar reposadamente alrededor de mi Vida y la de los míos, y en especial en lo que me falta por hacer - no hago mas que darle vueltas a una frase de Gandhi que dice: "Sé lo que quieres cambiar en el mundo".

Nos vemos en unos días. Hasta pronto, amigos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Contigo (hoy hace 10 años)

Me ha costado casi media vida, pero me ha ocurrido. Visto con la adecuada perspectiva, me doy cuenta de que es un maravilloso milagro. Hace unos años no hubiera yo apostado un duro por ello, pero claro está, no estamos hablando de querer en el sentido volitivo, sino en el de saber que quieres. Que quieres pasear por la vida de la mano de alguien, y compartir tu vida con ese alguien y sólo con ese alguien.

Ya digo, un milagro - casi cuarenta años he tardado en aprender que Sabina tiene razón: el amor, cuando no muere mata.




Hoy hace diez años. Canto esa canción que tanto odiabas, y que sigo suscribiendo palabra a palabra porque es un himno, una declaración y la única condición que (me) impongo - porque he recuperado el volante y sé que quiero vivir mi vida, y de qué manera y, desde luego, con quién.

Contigo. Si (me) quieres. Aquí estoy.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Deberes desconocidos...

...como los de este formidable poema, de esos que tenemos porque no queremos tener.


AMOR - Antonio Gamoneda

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí,
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz,
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.



Última semana antes de navidad, así que suave suave, compañeros. Suena de fondo Chet Baker - y suena fabulosamente bien.



Que tengáis un buen día.

domingo, 14 de diciembre de 2008

El precio de la felicidad (o de cuando Dios baja a la tierra)

Marcial me ha hecho llegar esta poesía de Luis García Montero, a quien conocía solamente por ser “marido de” y por el follón que (se) montó hace poco en la Universidad de Granada al hilo de una querella entre compañeros del departamento por la que le condenaron. El poema es precioso, como dice Marcial habla de aquello que evoca también Sabina en una canción (No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió...). Seguiré explorando en la obra de este poeta que pinta tan bien.

AUNQUE TU NO LO SEPAS

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuando te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.


Suena la Sinfónica de la ciudad de Birmingham con Simon Rattle a la batuta en una versión sencillamente bestial del final de la segunda de Mahler.



Dios bajó a la tierra a inspirar a Mahler cuando escribió esto (o quizás es que estaba por aquí) y sigue bajando en las contadas ocasiones que se interpreta como lo hacen Rattle y la CBSO. El disco está disponible en amazon.com, el precio de la felicidad es tan sólo 18 euros y medio, y me consta que los Reyes están de compras estos días para aquellos niños que han sido buenos durante el año, tengan la edad que tengan.



Buen fin de semana a todos.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Querer, saber (lo innombrable)

Paciencia es todo lo que hay que tener para relajarse mientras esperas que pasen los 40 primeros segundos de esta grabación, que son los que tarda en sonar el cello de Mischa Maisky.




La semana que viene hará diez años que dije en voz alta: “SI, QUIERO”, saliendo así del gran anónimo. Mientras suena el cello de Maisky, pienso en el rasgo diferencial de este contrato tan atípico que es el matrimonio, y solamente se me ocurre que es el compromiso. Se parece a otros contratos de convivencia en que además hace falta paciencia para regar la planta con gestos, miradas, palabras y caricias – y también libertad, y mucha ilusión en hacerlo. Pero exige ese plus al que voy a llamar compromiso porque no soy capaz de encontrar una palabra mejor para definir ese estado del ánimo que te hace sentir que "sabes", que "comprendes" lo innombrable, y que te hace querer repetir "si, quiero", porque quieres. Se me antoja que lo demás viene antes, o después, porque bien es causa, bien consecuencia de ese compromiso.

También exige (a semejanza de otros contratos de convivencia que, al menos en abstracto, no son ni mejores ni peores) hambre de vida, y de música, y claro está, de poesía - como ésta que te dedico, que me dedico, que nos dedico.


POESÍA – Pedro Salinas

¿Tú sabes lo que eres
de mí?
¿Sabes tú el nombre?
No es
el que todos te llaman,
esa palabra usada
que se dicen las gentes,
si besan o se quieren,
porque ya se lo han dicho
otros que se besaron.

Yo no lo sé, lo digo,
se me asoma a los labios
como una aurora virgen
de la que no soy dueño.
Tú tampoco lo sabes,
lo oyes. Y lo recibe
tu oído igual que el silencio
que nos llega hasta el alma,
sin saber de qué ausencias
de ruidos está hecho.

¿Son letras, son sonidos?
Es mucho más antiguo.
Lengua de paraíso,
sanes primeros, vírgenes
tanteos de los labios,
cuando, antes de los números,
en el aire del mundo
se estrenaban los nombres
de los gozos primeros.

Que se olvidaban luego
para llamarlo todo
de otro modo al hacerlo
otra vez nuevo son
para el júbilo nuevo.
En ese paraíso
de los tiempos del alma,
allí, en el más antiguo,
es donde está tu nombre.

Y aunque yo te lo llamo
en mi vida, a tu vida,
con mi boca, a tu oído,
en esta realidad,
como él no deja huella
en memoria ni en signo,
y apenas lo percibes,
nítido y momentáneo,
a su cielo se vuelve
todo alado de olvido,
dicho parece en sueños,
sólo en sueños oído.

Y así, lo que tú quieres,
cuando yo te lo diga
no podrá serlo nadie,
nadie podrá decírtelo.
Porque ni tú ni yo
conocemos su nombre
que sobre mi desciende,
pasajero de labios,
huésped
fugaz de los oídos
cuando desde mi alma
lo sientes en la tuya,
sin poderlo aprender,
sin saberlo yo mismo.



Hoy sigo diciendo SI, QUIERO. Hoy sigo diciendo: t’estim. Que (nos) dure.

martes, 9 de diciembre de 2008

Razones: miles




Hemos tenido que posponer (que no cancelar) el tan soñado viaje, ya me voy reponiendo; éstos que vivo son días de ilusiones partidas, demasiado trabajo y corazones muy próximos rotos. No me quejo (ya). Razones, miles. Por ejemplo, que leo este poema y pienso que hace tan sólo unas horas he sentido cómo me pasaba el amor de parte a parte – en el sentido más literal.

HOY ME PASA EL AMOR… (Antonio Gala)

Hoy me pasa el amor de parte a parte.
Temo encontrarte y no reconocerte.
Temo extender la mano y no tocarte.
Temo girar los ojos y no verte.
Temo gritar tu nombre y no nombrarte...

Temo estar caminando por la muerte.


Es martes, pero como si fuera lunes, así que vamos a empezar la semana con palabras mayores: suena el “Et Incarnatus est” de la Gran Misa en do menor de Mozart en la voz de Barbara Bonney, bajo la cuidadísima batuta (sobretodo en el tempo) de Sir John Eliot Gardiner.




La foto del mono está tomada en las murallas del Fuerte Jaigarh, a unos 15 km de Jaipur (Rajastán). Ya falta menos.

Que tengáis una gran semana.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Sin palabras y sin imágenes (hallazgos a la luz de una vela en una madrugada de domingo)

Con la luz apagada - suena una voz que es cualquier cosa menos apagada.




Y, cerrando los ojos, concentro mi recuerdo en las palabras de Gautama Buda, y las repito en forma de mantra:

"Hay una condición donde no hay tierra, ni agua, ni aire, ni luz, ni espacio, ni límites, ni tiempo sin límites, ni ningún tipo de ser, ni ideas, ni falta de ideas, ni este mundo, ni aquel mundo. No hay ni un levantarse ni un fenecer, ni muerte, ni causa, ni efecto, ni cambio, ni detenimiento."

Que mañana salga el sol, y que lo veamos. Que no se nos enfríe nunca la sangre. Que sigamos aspirando a esa condición en la que no hay causa ni efecto. Cierro los ojos: los dioses me envidian porque soy mortal, y porque soy feliz sabiendo que todo se acaba algún día - carpe diem, amigos.

Que tengáis un buen día.

domingo, 7 de diciembre de 2008

El penúltimo mohicano - Alfred Brendel. Palau de la Música Catalana (27.11.2009)




He dejado pasar una semana desde el concierto para escribir esta entrada, tras ver y escuchar a Brendel por primera y última vez. Como a tantas cosas, llegué tarde a Brendel: mi familia era más de Kempff a la hora de las sonatas de Beethoven.

Sonó muy bien el Andante con Variazioni Hob XVII/6 de Haydn y brillante la sonata en fa mayor nº 15 de Mozart, a modo de aperitivo consistente, de esos que cualquier día del año sirven de comida, pero el estallido emocional no se produjo hasta la sonata nº 13 del op. 27/1 de Beethoven.

Fue en ese momento, en que los dedos del pianista se deslizaban fundamentalmente por la parte media del teclado, huyendo de graves o agudos demasiado fríos - en esa parte del teclado que resulta tan difícil de tocar porque es ahí donde en función de cómo acaricias el piano, éste responde de una manera o de otra - en el que el Palau entero se dio cuenta de que asistía a un acontecimiento único. Fue en ese momento cuando Brendel nos recordaba a todos el cada vez más abandonado arte de la mesura y la intensidad, del manejo cuidadoso y tímido del pedal, y el arte de hacer fácil lo difícil. Por ejemplo, de destacar notas en los acordes. Algunos vimos como, desde su busto gigante a más de diez metros del escenario, Beethoven desfruncía el ceño, sonreía primero y suspiraba después, creo incluso que le oí decir “por fin”.

Alfred Brendel nos enseñó a todos los que estábamos presentes allí por qué es uno de los últimos mohicanos, de esos seres de una raza en vías de extinción (¿quién queda vivo, además de Pollini y, sólo quizás, Sokolov o Argerich?) que desdeñan la floritura del virtuoso y encaran su devoción por la música como una religión, aunando humildad, sentimiento y sinceridad en la interpretación.

Luego vino la gran sonata póstuma D960 de Schubert, esa obra que nadie se atreve a interpretar (porque hace el papel de niño en el cuento del rey desnudo, retratando al pianista en toda su desnudez –algo a lo que casi nadie está dispuesto hoy, claro); esa obra que Schubert se sacó de la chistera un mes antes de morir y que es, sin duda, la más hermosa de las que dejó escritas para piano.

Y es que hay que ser Brendel para tocar así el Andante Sostenuto de la sonata:



Brendel afirma que deja los escenarios para hacer cosas que le interesan más, como la poesía o la simple lectura. Yo creo que se ha dado cuenta de que empieza a “no tocar como antes”. Y, como nadie más que él se ha dado cuenta, no quiere que pase ni un mes más, porque no quiere seguir el (mal) ejemplo de otros ilustres músicos que le precedieron y a los que no pondré nombres.

A cada aplauso correspondió con idéntico gesto adusto, humilde, con esa sonrisa de gentil buenhombre y esa mirada joven (a pesar de la enorme graduación de sus lentes), limpia y hermosa que no puedes obviar ni siquiera desde el segundo anfiteatro. Tras la gran sonata de Schubert, tres bises a cada cual mejor, cerrando con Bach en una especie de vuelta a los orígenes.

Se me saltan las lágrimas todavía hoy. Adios, maestro, adios. Ha sido un honor estar en el Palau el día de tu despedida.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Pasadlo bien, que la noche es larga

El otro día Pasqual Maragall al cerrar la presentación de sus Memorias en el Palau, decía: pasadlo bien, que la vida es corta y la noche es larga.

Mozart moría dejando su Misa de Réquiem en re menor (KV 626) escrita sólamente a medias, en concreto hasta el Lacrimosa. En la discusión sobre cuál es la pieza musical más sublime que se ha escrito desde que el hombre aprendió a escribir la música, están seguro el segundo movimiento del concierto para piano nº 5 de Beethoven que tiene subyugado a mi amigo San Free Bird desde que se lo oyó tocar a Pollini, o el Allegretto de la séptima de Beethoven al que mi abuelo ponía por encima de todos, o el de la quinta de Mahler que tanto le gusta a mi madre, pero desde luego no puede faltar este movimiento.

Por algo sonó en los entierros de Beethoven, Chopin y Napoleon.




Hoy suena por Alfonsina Storni, quien se suicidó en 1938 tras escribir este poema que he descubierto esta mañana.

DIENTES DE FLORES, COFIA DE ROCÍO... - Alfonsina Storni

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.



Suena también en memoria de todos los suicidas, esas gentes que se han cansado de pasear por la vida y que deciden decir aquello de: "no insistan, que he salido".

Amigos, pasadlo bien que Maragall tiene razón. La vida es corta y la noche es larga.

Que tengáis un buen día.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Cada día

Ayer hizo ocho años que nos dejó George Harrison. En su memoria, un poema de Neruda que me impresiona, como me impresiona el legado musical de este pedazo de músico con mayúsculas, y que pasó por esta vida como pienso que hay que pasar, sin muchas pretensiones, desde luego sin empujar y cediendo el paso cuando toca, que es casi siempre-



SI TÚ ME OLVIDAS – Pablo Neruda

Quiero que sepas
una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.


Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.


Como en el poema, Harrison fue un músico que no “quiso ser” nada más que músico; pero eso sí, quiso serlo cada día de su vida. Os dejo con su interpretación de la mejor canción de los Beatles (de la que era y es autor) en el famoso concierto para Bangladesh en el que actuaron, Ravi Shankar, Eric Clapton -¡cómo tocaba Slowhand en 1971!-, Bob Dylan, Ringo Starr, etc etc.





La grabación va especialmente dedicada a los cuatro críticos imbéciles e ignorantes que ningunearon en su día a este pedazo de músico por no vivir de la música y de los críticos, sino para ella y de espaldas a ellos. A todos esos ignorantes, que les den.

Y a vosotros, que tengáis un buen día.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Con el tiempo...

Hoy el jefe me ha hecho llegar unos párrafos de Borges que me han encantado, dicen así:

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma,que los besos no son contratos y los regalos no son promesas.

Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes, y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema.

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de quererte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios, multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido, ya es tarde, nunca dejes que algo te sea demasiado tarde.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo...


Al hilo del paso del tiempo, aprovecho para rectificar (o al menos matizar) una opinión musical. Decía el 1 de septiembre que nadie ha cantado el aria Casta Diva como la Callas - después de escuchar la grabación que os cuelgo, y para no cambiarle a la Callas la medalla de oro por una de plata (que siempre es feo), voy a otorgarle a la Caballé una segunda medalla de oro ex aequo.





Que tengáis un buen fin de semana.

martes, 25 de noviembre de 2008

25 de noviembre: Día internacional contra la violencia machista




Hoy hay música pero no hay poesía. Y una reflexión que es un ruego y también un lema: si te maltratan, denuncia.




Cobardes. Cabrones. Hijos de puta.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Aquí (tu sueño era mi sueño)

Suenan Ali Farka Toure y Ry Cooder, le tengo mucho cariño a este disco y en especial a esta canción.




Y también a este poema.

AQUÍ - Pedro Salinas

Aquí
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso más, caería
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales,
para ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No la encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.



Que tengáis una buena semana

sábado, 22 de noviembre de 2008

Emociones - Memento

Suena, triste, el clarinete. Piel erizada, de gallina pero a lo bestia.

Violetta pronuncia esa (sí, esa) frase: "Lo vedi?, ti sorrido". El esperado nudo en la garganta, que se hace grande hacia abajo. Baja. Llega al esófago, y luego invade las tripas.

La vista se va nublando, las lágrimas asoman y no te resistes. El duetto va in crescendo. Notas algo en la cabeza, como la primera vez que acaricias un pecho. Y cuando Violetta estalla con el “Amami Alfredo”, lloras y te estremeces, porque sabes lo que es la felicidad y también que hay algo inmortal en tí: vamos, que no eres sólo carne y hueso. Y se te encoge el alma entera. Mientras la vista se nubla, ya, definitivamente.




Otra gran, imprescindible poesía de mi nuevo “descubrimiento” que no acepta demasiados comentarios.

MEMENTO – José Sologuren

Los que caímos más de siete veces
y aun en cada paso,
y, sin embargo, no somos los caídos;
sentimos un extraño dolor por los caídos;
nosotros, tú y yo, los que caemos,
con profunda unción de hijo a padre
encendemos de vida a los caídos:
la vida enajenada en las batallas,
en la turbia agonía de los tiempos;
esa vida que anida en el recuerdo
de los que son, de los que fueron, los caídos.

De "Bajo los ojos del amor" 1950


Que tengáis un buen fin de semana.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Himnos

Ignacio me envía desde Chicago este poema del poeta favorito de mi hermana favorita. Es un auténtico himno a la vida que suscribo letra a letra. Gracias, Ignacio.

¿Por qué cantamos? - Mario Benedetti

Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil
usted preguntará por qué cantamos

Si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza
usted preguntará por qué cantamos

Si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro
usted preguntará por que cantamos

Cantamos por qué el río está sonando
y cuando suena el río, suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino
cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos
cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota
cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta
cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.


Suena otro himno, es el "Nessun Dorma", de la opera Turandot de Puccini - en la voz del mejor Pavarotti, el de 1980. Rien ne va plus.




Que tengáis un buen día.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Descubriendo

Al llamado descubrimiento de América se le reprochan varias cosas, quizás la menos discutible tiene que ver con la palabra "descubrimiento".

Hoy he descubierto un enorme poeta americano que falleció en su Lima natal hace ya cuatro años. Su poesía me ha deslumbrado por la luminosidad y transparencia de su lenguaje, y la sutileza y la intensidad de su lirismo. A modo de ejemplo, este poema dedicado a su hija.

EL PASO DE LOS AÑOS - Javier Sologuren

(para mi hija Viveka)

porque cogí la mariposa
no en el jardín
sino en el sueño
porque en mi almohada
oí cantar al río
al crepúsculo orar
porque el cielo breve
de la flor
me llevó lejos
porque el niño aún
(que fui que a veces soy)
despierta y ve
la mariposa
volar en el jardín
que ya no sueño.


Seguiré investigando en la obra de este gran escritor.

Suena Mary Gauthier, me encanta esta mujer - otro día os hablo de ella.




Que tengáis un buen día.

lunes, 17 de noviembre de 2008

So What

Decía Martha Argerich en una entrevista que publicaba ayer El País que de sus tres chelistas favoritos, dos estaban muertos. En la misma línea, alguien dijo que para leer muchos libros, había que comprar pocos.

Con la música pasa lo mismo, y por pura estadística, pasarán muchos siglos hasta que dos estrellas del jazz toquen juntos a la manera de Miles Davis y John Coltrane en esta grabación.



Y muchos más hasta que Cortázar se reencarne y descubra que es Cortázar reencarnado.


ESTA TERNURA - Julio Cortázar

Esta ternura y estas manos libres,
¿a quién darlas bajo el viento ? Tanto arroz
para la zorra, y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para nadie.

Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo, el té
frío de la vela la alba.

Tocamos instrumentos para la ciega cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos quedamos
con los presentes ordenados en una mesa inútil,
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.

Entonces, ¿nadie quiere esto, nadie?



Que tengáis una buena semana. Me pregunto cuántas entradas más podré llenar con música y poesía como las de hoy.

sábado, 15 de noviembre de 2008

La desnudez del alma

¿Qué hace de algunas frases más o menos rimadas verdadera poesía? ¿Qué hace de unos párrafos más o menos ordenados verdadera literatura? A menudo me lo he preguntado, y aunque no tengo la respuesta, intuyo que fundamentalmente tiene que ver con la honestidad del escribiente, o sea con su sinceridad. Porque cuando un escritor no es honesto consigo mismo, y se miente, y nos miente a sus lectores, escribe frases más o menos rimadas y aparentes, que no son mas que eso; pero cuando escribe lo que siente, cuando comparte sus emociones y sentimientos, mostrándonos con sinceridad una parte de su alma, entonces escribe lo que percibimos como poesía o en sentido más amplio como literatura. Porque percibimos el alma del poeta a través de sus versos que leemos en voz baja y así hacemos nuestros.

Hoy ha caído en mis manos esta gran poesía.

LA LUNA – Jorge Luis Borges

(A María Kodama)

Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.



Increíble, ¿verdad?

Y hablando de sinceridad, suena el cuarto movimiento (Adagio lamentoso) de la Sexta Sinfonía de Tchaikowski. Al frente de la NHK Symphony Orchestra, Charles Dutoit.




La obra es conocida desde que fue así bautizada por su hermano como la "Patética". Cuentan las crónicas que la composición de esta obra hizo derramar muchas lágrimas al autor por cuanto sentía la necesidad de escribir su «obra más sincera» a modo de testamento vital, y ello incluía abordar musicalmente sus sentimientos de su inconfesada homosexualidad desde un ángulo no exclusivamente dependiente de su estado depresivo: y así fue, porque lo intuyera o no, fue la última que escribió.

Tchaikowski dijo de esta obra: “La quiero como no he querido nunca a ninguna de mis partituras… No exagero, toda mi alma está desnuda en esta sinfonía”.

Por coherencia, la sinfonía no acabaría con el habitual allegro, sino con un lento y triste adagio. En una de sus últimas cartas, afirmaba que la música estaba impregnada de un sentimiento que hacía pensar en un réquiem - fuera o no un presentimiento, el músico murió nueve días después de ser estrenada: dicho sea de paso, sin demasiado éxito.

El final del movimiento es probablemente el mejor final de sinfonía que se ha escrito jamás.

Con ello os dejo. Que tengáis un buen fin de semana.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Martha Argerich y Mischa Maisky, Palau de la Música Catalana (11 de noviembre)



Segundo concierto del ciclo Ibercamera. La cosa promete, tocan Martha Argerich y Mischa Maisky. Entramos en el Palau a las ocho y veinte, con más de media hora de antelación. Buen comienzo.

No había escuchado nunca a la Argerich en directo, pero escucho sus discos desde que tengo uso de memoria. No es mi pianista favorita, pero no se puede negar que es un auténtico icono y una pianista dotada de una energía y una sensibilidad musical incendiarias. La Argerich ya hace muchos años que renunció a protagonizar recitales en solitario, prefiriendo compartir el escenario con otros músicos en una sesión de cámara o en un concierto con orquesta.

A Mischa Maisky no le conozco tanto, aunque su biografía impresiona: alumno de Mstislav Rostropóvich, con apenas 18 años ganó en Moscú el codiciado premio Tchaikovski, con lo que su ascenso internacional parecía imparable. Pero al negarse a hacer el servicio militar, su vida en la antigua URSS se convirtió en un calvario: pasó cuatro meses en prisión, 14 en un campo de trabajo y otros dos en un hospital psiquiátrico. Al salir, le dejaron emigrar a Israel, donde se rehizo como persona y como músico. En una ocasión dijo: "Desde entonces soy el violonchelista con más suerte de todo el planeta y un privilegiado, porque he podido aprender y actuar con músicos a los que admiro profundamente y compartir en libertad la emoción de la música con el público".

Y eso es exactamente lo que hicieron estos dos grandísimos músicos con los que allí estábamos: compartir su emoción por la música, su intuición y sus sentimientos.

El concierto empezó con las 7 variaciones sobre el duo "A los hombres que sienten amor" de Beethoven. Tocaron bien, paulatinamente mejor, juntos (más al final) pero por separado en toda la obra.

Tras la primera tanda de aplausos, cálidos y generosos, abordaron la Sonata para cello y piano op. 36 de Grieg. Y conforme se adentraban en la pieza, se fue produciendo el milagro; dejaron de tocar como dos músicos y empezaron a hacerlo como uno. A partir de una increíble técnica individual (que se les presume), interpretaron la pieza paulatinamente ensamblados, como dos amantes que paulatinamente se abandonan a sus sentimientos, olvidando quién es quién a partir de un momento dado que nadie sabría luego decir cuál fue para buscar la inspiración en el corazón de la música. Para hacer lo que muy pocos músicos saben, porque muy pocos pueden; porque no es algo que se enseñe, sino que es algo que se encuentra en la música cuando a fuerza de tocar y de tocar una pieza, ésta deja de ser de la persona que la compuso hace años, décadas o siglos para ser tuya, porque es parte de tí. Es entonces cuando el músico llega al alma de la música. Ars longa, vita brevis.

Más o menos así:






Luego vinieron Messiaen y Shostakovich. Del primero, la Louange à l'éternité de Jésus, escrita y estrenada en el campo de concentración de Görlitz en 1941. Pieza muy dura, en la que quizás por el descanso algo prolongado tras la sonata de Grieg, se mostraron poco conjuntados hasta casi el final.

Del segundo, la impresionante Sonata en re menor para cello y piano op. 40. A priori densa, mágica, dura a ratos y difícil de hilvanar. En manos de estos dos genios, música con mayúsculas. En especial, Maisky estuvo brillante en los matices y dulce en los finales.

Al final, la locura. La mitad del Palau puesta en pie y aplaudiendo como en las muy grandes ocasiones, mientras decenas de insensatos se retiraban - perdiéndose así las más asequibles pero igualmente increíbles interpretaciones que hicieron de Chopin y de Schumann. Igualmente maravillosos los dos bises con que nos obsequiaron.

Aplausos y más aplausos. Piel de gallina, sentimientos a flor de piel y sensación de felicidad. Ayer vimos cómo dos músicos excepcionales llegaban al alma de la música, compartiendo sus emociones con todos nosotros.

Bravo. Chapeau. Bravo de nuevo. Y gracias; por encima de todo, gracias a los dos. A vuestros pies.

lunes, 10 de noviembre de 2008

El templo de la cúpula de oro



Hoy, una de las mejores colaboradoras (tanto a nivel profesional como a nivel personal) que he tenido nunca me ha contado que se va a aplicar en propia carne lo de 'año nuevo, vida nueva': deja el despacho y se va a Nueva Delhi a trabajar con los hambrientos y los sin techo. Le he dicho lo que pienso, y es que me alegro mucho por ella. Hubo un tiempo en que pensé en hacer lo propio; razones diversas –fundamentalmente mi propia cobardía- hicieron que no diera el paso. Ella lo da, y yo me alegro por ella y también por la gente que la conocerá allí.

Me gusta un relato de Tagore que lleva por título “El templo”, dice así:

"Señor", dijo el cortesano a su rey-, "Norottam, el santo, jamás se ha dignado entrar en el recinto de tu glorioso templo."
"Canta las alabanzas de Dios bajo los brazos abiertos de los árboles a la orilla del camino principal. Y el templo permanece vacío."
"En torno a él se agitan hombres, mujeres y niños, como las abejas que desdeñan el cuenco de oro lleno de miel y vuelan alrededor del loto blanco."

El rey, herido en el centro de su corazón, se fue adonde estaba Norottam sentado sobre la hierba. Y le preguntó: "Padre, ¿por qué abandonas mi templo, el de la cúpula de oro, y te sientas fuera, en el polvo, para predicar el amor de Dios?
-"Porque Dios no está en tu templo" -dijo Norottam.

El rey, frunciendo el ceño, respondió:
-¿Sabes que muchos millones de oro fueron gastados por mi magnificencia para levantar esta bordada maravilla del arte que fue consagrada a Dios con suntuosas e inolvidables ceremonias?"

-"Lo recuerdo -contestó Norattam-; fue precisamente en el año en que millares de personas, con sus casas y sus campos incendiados, en vano clamaban socorro a tu puerta." Y Dios pensó: "Esta vil criatura que no puede brindar socorro a sus hermanos, me construye una morada! Y se fue con los hambrientos y los sin techo bajo los brazos abiertos de los árboles, a la orilla de los caminos.
"Y esa dorada pompa de jabón está vacía. Sólo habita allí el orgullo humeante del incienso.

El rey gritó encolerizado:
-"Sal de mi país."

Tranquilamente el santo replicó:
-"Bien, destiérrame de donde ya has desterrado a tu Dios."

Y partió por el ancho camino polvoriento entre los pobres que le tendían sus brazos.



Dejar las tierras que han desterrado al Dios de Tagore. A veces pienso que es lo que deberíamos hacer todos, al menos durante un tiempo, en vez de empeñarnos en sobrevivir entre zombis, fantasmas y otras modalidades de seres egoístas que nos rodean y que han olvidado lo que significa la palabra “dar” de tanto acumular cosas y educar a nuestros hijos para sobrevivir a tan espantosa jungla.

Hoy no hablo de las “pequeñas cosas” de las que hablaba en el último post, sino simplemente de "cosas" que se pueden comprar y vender con sólo tener dinero, cosas de usar, cosas de regalar y cosas de tirar, cosas que nos dicen valen más que las personas porque convierten en "alguien" a las personas en esta especie de segundo ocaso del imperio romano que vivimos, rodeado de fanáticos del becerro de oro gobernados por hombres del Cadillac que juegan con nuestras vidas con el único fin de engordar al becerro --Menos mal que no lo consiguen, aunque a menudo están demasiado cerca de ello.

Ya más reposado, sé (porque me lo dicen la razón y el sentimiento, extrañamente aunados) que no es el momento, me refiero a mi momento de hacer algo similar. A lo mejor lo es mañana, a lo mejor no lo es nunca. Inshalah.

En la grabación, el gran David Oistrach interpreta al violín el “Claro de Luna” de Claude Debussy.



Ya tenemos los visados. Aterrizaremos en el aeropuerto internacional Indira Gandhi a estas horas dentro de un mes. Si todo viaje es una pequeña vida dentro de la vida, con su propio nacimiento, su propia vida y su fin, este viaje hace ya muchos meses que está en estado de gestación. Y me pasa lo que a las embarazadas en el octavo mes; que me cuesta esperar. La foto está tomada en Jaipur, hace ya 10 meses.

Que te vaya muy bien, Laia; y que tengamos noticias de ti.

A los demás, que tengáis una buena semana.

viernes, 7 de noviembre de 2008

La felicidad de las "pequeñas cosas"

He recibido desde Utopía (hipervinculado, a la derecha) un “meme”. La cosa en cuestión tiene 5 reglas, a saber:

Primera, Enlazar a la persona que nos invita.
Hecho.

Segunda, enumerar seis “pequeñas cosas” que nos hagan felices.
Voy pensando.

Tercera, hacer constar las reglas.
En ello estoy.

Cuarta, elegir a seis personas que continúen con el “meme”.
Hecho, aunque son menos de seis. Son Toni, San Free Bird, Il Cavaliere y Princesa Inca, y están hipervinculados a la derecha. Espero que no se enfaden.

Quinta, avisarles con un comentario en su blog.
Hecho.

Hace mucho tiempo leí un libro que habla de esto. El Dios de las Pequeñas Cosas es una novela de la escritora india Arundhati Roy que nos habla sobre historias de amor imposibles, de dos gemelos (Rahel y Estha) y sus vidas, que se separan para volver a cruzarse de nuevo tras 20 años; de las "Cosas Peores" que (les) suceden entonces y de su proyección hasta el presente. Y también de las cosas que les hacían volver a respirar, las otras, las "Pequeñas Cosas".

Hay una frase en el libro que resume todas sus páginas, dice así:

“Las Grandes Cosas siempre se quedaban dentro. No tenían adónde ir. No tenían nada, ningún futuro. Así que se aferraron a las Pequeñas Cosas.”

Y así es. Con el tiempo, te das cuenta que la felicidad no depende de esas (pocas) "grandes cosas” o “grandes momentos”, sino de esas “pequeñas cosas” que quieres que ocurran (casi) todos los días.

Así que hablar de “pequeñas cosas” es hablar de felicidad, y hablar de mis seis “pequeñas cosas” es hablaros de mi felicidad. Esto es, lo que me hace sentir y recordar que no soy un producto etiquetado puesto en una estantería, sino un ente con vida y sentimientos. Son todas aquellas (grandes o pequeñas) "cosas" que necesito para vivir; o sea, de lo que suelo hablar en este blog: La Música. La Poesía. Los Niños. Comprobar que la temperatura de mi sangre no baja de un cierto nivel. Llorar de Emoción. Mis Seres Queridos. etc. etc.

Pero intuyo que el "meme" exige algo más de concreción, así que -con un margen de error razonable y omitiendo algunas por prudencia- voy a enumerar mi particular Top-6 de “pequeñas cosas” que me han hecho muuuuuuy feliz en los últimos seis meses (por orden cronológico, no necesariamente equivalente a ningún otro orden):

1. Abril. Escuchar a Maurizio Pollini interpretar la Balada número 1 de Chopin en el Palau de la Música. Llorar al hacerlo. Hacer todo lo anterior cogido de la mano de la mujer que quiero.

2. Junio. Darle al botón “publicar entrada” tras escribir la primera entrada de este blog. Unos días más tarde, estar (de nuevo) ante mi cuadro favorito, el que véis a la derecha.

3. Julio. Ir a ver al Boss con mi principito de siete años

4. Agosto. Despertarme el primero y sin sueño en el parrocho de la huerta y esperar a que se despierten mis príncipes sin más sonido de fondo que las campanas de la iglesia, las ovejas que pacen y el agua del regato.

5. Agosto. El primer chapuzón del día en las aguas de Menorca. El café y la ensaimada que seguían al baño. La música que sonaba de fondo.

6. Casi todos los días de casi cualquiera de los meses anteriores : Despertar a los niños por la mañana y llevarles al cole. Constatar (con licencia de la reina y del poeta) que sigo teniendo hambre de su boca, de su voz y de su risa. Pasear por un bosque. El helado de chocolate belga de Haagen Dazs. La luz y el sonido de las chimeneas. Sentarme en la arena a escuchar el sonido de las olas. Los árboles frondosos. Las sábanas de hilo recién planchadas. Las flores. Viajar. Mis libros. Mis discos. Los cuadros de Vermeer.


Ha quedado algo tramposo, pero como es mi blog la frontera entre lo democrático y lo autárquico es muy difusa.

Os dejo con el aria “Thy Hand, Belinda”, de la opera Dido and Aeneas de Henry Purcell, en la versión de Jessye Norman. Fue lo mejor del primer concierto de la XXV Temporada Ibercamera, ayer hace una semana.




Y con una frase, al hilo de lo que hablábamos:

“Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”
Pablo Neruda (1904-1973)


Que tengáis un buen fin de semana.

jueves, 30 de octubre de 2008

Cuando duele el alma

Tal día como hoy de hace dos años estaba a estas horas saliendo de la anestesia, con unos cuantos gramos de hueso menos en el cuerpo, y en su lugar unos cuantos gramos de titanio (más).

Recuerdo haber leído por primera vez este poema de Ángel Rodríguez en una de las semanas previas en el suplemento "Babelia" de El País; luego lo leí y releí muy a menudo en los interminables días que siguieron a la operación, porque refleja muy bien lo que sientes cuando no puedes valerte por ti mismo y tu cerebro paga (porque no le queda más remedio) el peaje que le exige el cuerpo herido y restañado; todo ello mientras nadas (mal) entre unas aguas borrosas que te hacen percibir el mundo exterior desde una íntima, profunda, inevitable y continua sensación de desvalimiento. Es entonces, cuando dejas de sentir dolor físico, cuando te das cuenta de lo que llega a doler el alma.

Caída (Ángel Rodríguez)

Y me vuelvo a caer desde mí mismo
al vacío,
a la nada.

¡Qué pirueta!
¿Desciendo o vuelo?
No lo sé.

Recibo
el golpe de rigor, y me incorporo.
Me toco para ver si hubo gran daño,
mas no me encuentro.

Mi cuerpo ¿dónde está?
Me duele sólo el alma.

Nada grave.


Nada grave; los versos tiene razón, como casi siempre. Hace ya dos años de eso.

Una de las canciones que escuchaba más a menudo en los primeros días de inmovilidad es esta preciosa “Bea’s Song” de los Cowboy Junkies --os dejo con la cálida, suave y húmeda voz de Margo Timmins.



Que tengáis un buen día.

domingo, 26 de octubre de 2008

Mi Pueblo, Mi Casa, La Soledad (queridos primos...)




Queridos primos:

Estoy volviendo a ver las fotos que hicimos en Jaipur el pasado mes de enero, por ejemplo la que cuelgo arriba. Quizás os acordáis, era uno de los grupos de mujeres que nos miraban en el patio del Fuerte Amber mientras descendíamos del elefante primero y de la muralla más tarde. Con esas miradas que me cautivaron: miradas de mujer que se sabe poderosa, quizás por ser de mujer de rajput, que como sabéis quiere decir hijo de reyes.

Ayer veíamos una película que aprovecho para recomendaros. "Cometas en el cielo" es una película basada en la novela de de Khaled Mosseini y que relata la vuelta de un afgano a su país natal, controlado por los talibanes, en busca de un niño. Es una película que nos habla de la amistad, de la vida y de la muerte, de vejaciones, de justicia e injusticias y de las segundas oportunidades que la vida a veces tiene a bien darnos y que, si vienen, no hay que dejar pasar. Os la recomiendo, y también que los niños duerman mientras la véis - os cuelgo un trailer.



Como Hassan, yo también sueño que mis hijos crecerán para ser buenas personas, y que serán (y sabrán ser) libres. Como el padre de Amir, yo también creo que robar es el único pecado, y que los demás son simplemente variaciones de robar --cuando matas a un hombre, le robas a alguien el derecho a una vida, a sus hijos de venir al mundo, o si ya están aquí, el derecho de tener padre; cuando mientes, le robas a alguien el derecho a la verdad, etc.

Y el concepto antitético de robar es el de dar, y por eso me refiero en este blog con la etiqueta de "Mis héroes" a las personas que dan, a aquéllos que no buscan el ser ni el poseer, sino el dar. Porque si alguien es mejor que alguien no es por lo que “es” ni por lo que “tiene” o “consigue”, sino por lo que da.

Y por eso cuando te cruzas con esas gentes que roban a los demás (el tiempo, la vida, los sentimientos) tienes la sensación de vivir entre muertos; están vivos (en el sentido biológico), pero son muertos vivientes. Son del género que se suicida, unos día a día y otros de golpe. Y cuando te cruzas con gentes que dan, sientes como la vida te rodea y te penetra, porque el bien y el mal son contagiosos.

Curiosamente, paseando por la India, entre tanta miseria me sentía muy vivo. Y recuerdo como si fuera ayer que ya de vuelta a casa, íbamos paseando de la mano la noche del 6 al 7 de enero por el barrio en el que llevo toda la vida viviendo, y pensaba para (o sentía en) mis adentros que en esta ciudad falta vida, que están, estamos todos muertos. Muertos y solos, algunos en solitario y otros en pequeñas tribus de pocos individuos que comparten música, cariño y techo.

Llegaremos a Delhi a las 8:50 hora local del día 11 de diciembre. Tenemos tantas ganas de veros…

Besos enormes. Que tengáis una buena semana. Suena el Chango Spasiuk, cantando una maravilla de canción que descubrí hace unos meses gracias al blog de Gabriela y que me viene al pelo hoy: lleva por título "Mi Pueblo, Mi Casa, La Soledad".




P.S. Si nos queréis acompañar en algún momento del viaje, todavía estáis a tiempo. Ya sabéis que nos gusta pasear con vosotros por el mundo.

viernes, 24 de octubre de 2008

El hombre del Cadillac (II)




A propósito de lo que eufemísticamente se sigue llamando "planes de rescate" para la banca, os ofrezco una continuación plausible a la historia del jefe que os posteaba el otro día. Nos habíamos quedado en que los habitantes de Rubbishtown habían juntado la totalidad de sus ahorros y comprado los miles de ratas enjauladas que ellos mismos habían cazado, sin haber vuelto a ver ni al hombre del Cadillac ni a su secretario.

Pero hete aquí que cada ciudad grande (Rubishtown no dejaba de ser una aldea) tenía al menos un hombre del Cadillac, y muchas ciudades grandes tenían más de diez, y más de veinte hombres del Cadillac, que se dividían la ciudad en (sólo) aparente competencia, y sin que los habitantes de Rubbishtown lo supieran, el hombre del Cadillac de Rubishtown había pedido prestado a otros hombres del Cadillac el dinero para poder pagar las primeras remesas de ratas. Luego sabrían que todos los hombres del Cadillac hacían lo mismo, y que en realidad casi ninguno de ellos (a diferencia de los hombres del Cadillac que habían empezado el negocio, siglos antes) tenía dinero (propio), por lo que todos pagaban sus deudas y remuneraban las ratas que compraban con dinero prestado a cambio del que daban como garantía unos títulos de propiedad sobre las ratas que todavía no tenían, porque todavía no las habían comprado: eran los “tituliratas”.

Y como nadie puede contar las ratas que hay en las alcantarillas de una ciudad, ni las ciudades que hay en el mundo, y todavía menos saber qué cifra resulta de multiplicar ambas magnitudes (¿cuánto es un trillón?), pensó uno, nadie se dará cuenta si añado un cero al número real de ratas que tengo. Cuando el hombre del Cadillac de la ciudad de al lado se dio cuenta que en realidad las tituliratas que había comprado no valían mas que una décima parte de lo que creía (él ya sabía que detrás de un titulirata no había ratas, sino simples expectativas de compra de ratas, pero no conocía el truco de la multiplicación de las tituliratas), pensó que tenía solamente dos opciones. O denunciaba al hombre del Cadillac que le había enchufado el titulirata “inflado por diez”, o intentaba colocárselo a otro hombre del Cadillac –y eso es lo que hizo, porque los hombres del Cadillac alardean de ser los más listos del mundo.

Al cabo de un tiempo, uno de los hombres del Cadillac, agobiado por unas deudas de juego, decidió añadir otro cero al titulirata, y el ejemplo cundió; porque lo que los hombres del Cadillac llaman “buena vida” - que consiste en vivir como Dios sin inmutarse mientras miles de millones de personas comen ratas - valía mucho dinero, y además estaba esa ludopatía que parecía genética en los hombres del Cadillac y que se explicaba fácilmente pues fácil es jugarse el dinero ajeno sin riesgo para el propio.

Es decir, que el panorama era más sombrío de lo que creían los hombres de Rubbishtown, porque no sólo no tenía dinero para comer, con lo que tenían que comer ratas, sino que en realidad había muchísimas menos ratas de las que creían y de las que constaban en los libros de contabilidad de los hombres del Cadillac; de hecho, no había ratas suficientes para que todos los hombres pudieran comer.

Y ante el descubrimiento, cundió el pánico en las alturas, y los hombres del Cadillac fueron a ver a los Dioses que regían los destinos de los hombres de Rubbishtown y otras aldeas, pueblos y ciudades similares, y les contaron la verdad.

Los Dioses comprendieron que había que hacer algo. Así que decidieron expropiar de todos sus bienes a aquellos hombres de Rubbishtown y Rubbishtown y otras aldeas, pueblos y ciudades similares que habían conseguido salvar algo de dinero. Y les expropiaron los dineros presentes pero también los futuros, los de sus hijos, y a cambio les dieron unos papelitos que llamaron Megatituliratas del Estado, y utilizaron los bienes expropiados –y los derechos sobre los bienes futuros de los ciudadanos- para garantizarlos. Y con el dinero expropiado (que no era mucho) y el que consiguieron que unos jeques ingenuos les pagaran (muchos miles de millones de monedas a cambio de muchos miles más de millones de Megatituliratas del Estado que consiguieron fabricar con una fotocopiadora gigante que tenían para estos casos), les compraron a los hombres del Cadillac todos los tituliratas. O eso creían.

Y les dijeron a los hombres, a los que comían ratas y a los que todavía no, a los expropiados y a los jeques, que lo que hacían era bueno, porque si quebraban los hombres del Cadillac vendría el Apocalipsis o algo peor y se acabaría el mundo.

Y los expropiados, y los jeques, que no querían que se acabara el mundo, se lo creyeron. Y consintieron que los Dioses pasaran de ser cómplices de los hombres del Cadillac a ser superhombres del Cadillac.

Y en esas estamos estas semanas, y por eso es escogido colgaros el final de la 2ª Sinfonía de Gustav Mahler (denominada "Auferstehung" o "Resurrección"), en una impresionante interpretación dirigida por Leonard Bernstein (viéndole, uno tiene miedo de que haya decidido sentir la obra hasta el extremo de morir en el escenario) y grabada en 1973 en la Catedral de Ely.




¿Por qué lo toleramos? ¿Por qué no quemamos en la hoguera a todos los hombres del Cadillac y cantamos como en el video?

-Coro: "Mit Flügeln, die ich mir errungen, / in heißem Liebesstreben, / werd' ich entschweben / zum Licht, zu dem kein Aug' gedrungen! / Sterben werd' ich, um zu leben!" [Con alas que he conquistado, / en ardiente afán de amor, / ¡volaré / hacia la luz que ningún ojo ha visto! / ¡Moriré para vivir!]
-Coro, soprano, Mezzo-soprano: "Auferstehn, ja auferstehn wirst du, / mein Herz, in einem Nu! / Was du geschlagen, / zu Gott wird es dich tragen!" [¡Resucitarás, sí, resucitarás, / corazón mío, en un instante! / Lo que ha latido, / ¡a Dios te llevará!]


Del DRAE:

Catarsis. 3. f. Purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda.

Resucitar. 2. tr. coloq. Restablecer, renovar, dar nuevo ser a algo.

Me despido con un poema corto del poeta favorito de mi hermana favorita.

PAPEL MOJADO - Mario Benedetti

Con ríos
con sangre
con lluvia
o rocío
con semen
con vino
con nieve
con llanto
los poemas
suelen
ser
papel mojado



Que tengáis un buen fin de semana.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Servil i acabat...

Creo en el Cielo,
y si tengo que escoger
entre otra vida más aquí y el Cielo,
escojo el Cielo;
salvo que estés tú en esa otra vida aquí.
Y si tengo que escoger entre estar contigo
aquí o donde sea, y el Cielo,
no puedo escoger el Cielo.




T'estim.

martes, 21 de octubre de 2008

Nunca mi lejanía...

Hoy os traigo otra maravilla del leonés Julio Llamazares en esa faceta suya de poeta. Es de la obra "La lentitud de los bueyes", editada en 1979.




Hay racimos de soledad en tus manos... – Julio Llamazares

Hay racimos de soledad en tus manos, desposesiones más antiguas que la sangre.
Huyen los años de tus ojos como bandadas de cometas por las plazas maduras. (Sólo quedan los bueyes rumiando su tristeza.)
Has conocido, entre gavillas de silencio, el sabor amarillo de mis pasos, el humo indescifrable de las brasas sin tiempo.
Nunca mi lejanía se amasó con barro, pero puse en tu boca las yemas más quemadas y los besos más lentos. Nunca mi lejanía se espesó hasta tu cuerpo.
Como una fuente vieja, azul desde su olvido, arrinconaste el miedo en arcas inviolables.
Ni siquiera el dolor estalla entre tus labios. Ni siquiera la antigua, la salada tristeza de mis besos.



Llevo dos días leyendo estos versos, y todavía no salgo de mi asombro – Dios mío, cómo escribe este hombre ("Nunca mi lejanía se espesó hasta tu cuerpo" ¡!). Enlazan estos versos, casi encajan como piezas de puzzle, con aquella maravillosa presentación que nos hace Llamazares de sí mismo cuando se define por ascendencia diciendo aquello de "Yo vengo de una raza de pastores que perdió su libertad / cuando perdió sus ganados y sus pastos. Durante mucho tiempo mis antepasados cuidaron sus / rebaños en la región donde se espesan el silencio y la retama. Y no tuvieron otro dios que su existencia / ni otra memoria que el olvido."


De fondo, suena el el aria “Mon coeur s'ouvre a ta voix” (mi corazón se abre a tu voz) de la ópera Samson et Dalila, de Charles Camille Saint-Saëns (1835-1921). El 30 de octubre viene Jessye Norman al Auditori de Barcelona y es uno de los temas que ha escogido en el programa. Ojalá se aproxime a la grabación que os subo, con la voz de la Callas; ya os contaré.




Que tengáis un buen día.

lunes, 20 de octubre de 2008

Hoy hace 31 años...



...moría en un accidente de avión Ronnie Van Zant. Siempre dijo que no llegaría vivo a los 30, y así fue.

In memoriam. Sólo pido 10 minutos de silencio -- son 10 minutos de gloria.



Que tengáis un buen día.

domingo, 19 de octubre de 2008

Dios bajó a la tierra en los bises (o el concierto de Paul Weller el pasado viernes 17 de octubre en Barcelona)




Nervioso. Así estaba desde hacía días. Por fin, iba a ver en directo a Modfather. Llegamos con tiempo para ver que el Espacio Movistar no se llenaría. Buena entrada, lo suficiente para subir la temperatura, pero no lleno hasta la bandera. Mejor, me gusta acercarme al escenario. Nervios. Faltan minutos.

Casi dos horas más tarde, sólo acertaba a decir: “soy feliz”.

Han pasado ya dos días y sigo en un estado de felicidad absoluta. Y es que este viernes por la noche Dios bajó a Barcelona. Fue en los bises, tras un concierto sólido donde un impecable Weller alternó canciones del nuevo disco con las que casi todos los que estábamos allí queríamos escuchar. Sí, ésas. Esas canciones que escuchamos miles de veces en el cassette del coche, esas canciones que pedíamos una y otra vez en los bares de copas (a menudo con poca fortuna), esas canciones que me ponían y me ponen la piel de gallina y me recuerdan viejos y lejanos tiempos en los que vivía en la calle y apuraba la vida a grandes tragos. Canciones como Wild Wood o Broken Stones, que sonaron (¡y cómo sonaron!) entre las muchas referencias a su nuevo disco –que todo sea dicho de paso, defendió muy muy bien, entre continuos guiños a su esplendoroso pasado; a modo de ejemplo así sonaba (en directo la acústica era mejor, claro) el Have You Made Up your Mind.



Ocurrió en los bises, cuando pitillo y cubata en mano, Dios bajó al escenario, se sentó al piano y nos cantó, nos dedicó, me cantó, me dedicó, ese himno que es You Do Something to Me. Escribo esto y se me pone la piel de gallina, a diez metros del escenario la cosa era más húmeda y seria. Sonó más o menos así (el vídeo es de hace un par de años, pero es el sonido más parecido que he encontrado en Youtube:



A partir de ese momento, la locura -y es que juntar algunos cientos de voces que se sepan la letra del That’s entertainment no es algo que pase cada día.

El que tuvo retuvo, y Paul Weller estuvo glorioso.



God save Modfather.

viernes, 17 de octubre de 2008

Little Money - Lucinda Williams (2008)


Sobresaliente. Sin matices, sobresaliente: así es el nuevo disco de Lucy. Una obra de arte que ya se ha comentado en muchos enlaces, os doy algunos:

http://sanfreebird72.blogspot.com/search?q=lucinda+williams
http://rockland70.blogspot.com/search?q=lucinda
http://perem1.blogspot.com/2008/10/lucinda-williams-little-honey.html
http://www.losthighwayrecords.com/artist/press/detail.aspx?nid=2226&aid=60
http://www.rollingstone.com/reviews/album/23226247/review/23306258/little_honey
http://www.spin.com/reviews/lucinda-williams-little-honey-lost-highway


No tengo mucho más que decir --pero a la vez no puedo dejar de decir la mía, y es que estoy encantado con este disco que ha salido mientras me encamo con antigripales y música, y es que entre ayer y hoy he podido escuchar este disco cinco o seis veces a diferentes horas del día y de la noche.

Mención a ese pedazo de banda que tuvimos el privilegio de escuchar en Paris el pasado mes de noviembre: Doug Pettibone y Chet Lyster a las guitarras, David Sutton al bajo, "Butch" Norton a la batería y Rob Burger a los teclados.

Aquí los tenéis en directo hace unos días en el programa de Letterman con el primer corte del disco, “Real Love”.



Y os aseguro que no es la mejor canción. Señores, ha vuelto la mejor Lucy, la del Lucinda Williams, el Car Wheels o el Essence. Pasen, vean y si les gusta compren.



Track List

1. Real Love
2. Circles & X's
3. Tears of Joy
4. Little Rock Star
5. Honey Bee
6. Well Well Well
7. If Wishes Were Horses
8. Jailhouse Tears
9. Knowing
10. Heaven Blues
11. Rarity
12. Plan To Marry
13. It's A Long Way To The Top (If You Wanna Rock N' Roll)


Ahora, sólo queda esperar que Miss Williams se acerque por estas latitudes cuando acabe su gira americana. Ahí estaremos.

jueves, 16 de octubre de 2008

Media hora (de una vida)

El Magnificat en re mayor BWV 243, es una de las muchas obras maestras del padre de la música actual, Johann Sebastian Bach. Publicada en 1733, está escrita para un coro de cinco voces y orquesta, aquí dirigidas por Nikolaus Harnoncourt.

Media hora de una vida es lo que se tarda en escuchar el Magnificat entero, y os aseguro que merece la pena.

1. Magnificat anima mea dominum



2. I exultavit spiritus meus



3 Quia respexit y 4 Omnes generationes




5. Quia fecit mihi magna




6. Et misericordia eius



7. Fecit potentiam



8. Deposuit potente



9. Esurientes implevit bonis



10. Suscepit Israel



11. Sicut loctus est



12. Gloria



Y media hora de una vida es lo que tardo en leer de arriba a abajo y de abajo arriba estos maravillosos versos de Pablo Neruda.

LLÉNATE DE MÍ (Pablo Neruda)

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos, Rompamos este camino juntos.
Será la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, furiosamente libre.

Irme,
Dios mío,
irme!


Que tengáis un buen día

martes, 14 de octubre de 2008

Descubriendo (grandes) blogs (y 3)

Dos descubrimientos entre ayer y hoy - a La Princesa Inca la hipervinculé ayer, hoy os hipervinculo un blog excelente, "El Signo de los Tiempos".

Buen sitio para pasear.

lunes, 13 de octubre de 2008

El llanto de la viuda

Ángeles Caso transcribe en el dominical de La Vanguardia de ayer un precioso poema, no está disponible en la versión digital así que os lo transcribo a su vez.

Es una canción quechua de autor anónimo, y lleva por título Ijmacha.


Ijmacha (El llanto de la viuda)

Herida por los recuerdos, indecisa,
los campos salvajes alcanza;
busca allí, inquiere y contempla,
el árbol, las yerbas, las hojas, las quiebras.

Con el corazón sobresaltado, hirviente;
sin poder encontrar al amado,
el llanto que vierte día y noche
es manantial, río, fuente, lago.

Así vivo yo, así vivo
desde el instante
de la separación eterna, dueño mío,
ave hermosa, árbol hermoso.

Lloro y el torrente de las lágrimas
no calma mi tristeza;
mi corazón está siempre roto;
duele, gime, delira, se extravía.

Me atormenta
tu adorado rostro,
se me ofrece en la memoria, helada flor;
quemado fruto.

Voy a llorar a bárbaros lugares; mucho más el dolor se acrecienta;
me recuerdan a ti, amado mío,
la alta paja, la pampa, el abismo, el monte.

Y en la soledad acrecentada
te me figuras presente;
la lluvia de mis lágrimas detienes
amado de suave caricia, de dulce lengua.

Y te sueño vivo,
recostado en brazos ajenos
y me sangra el enojo,
la ardiente llama de las iras.

Yo soy la amada eterna, invariable,
a quien todo el universo compadece.
¡Qué me auxilien a llorar
Las bestias, los pájaros, los hombres, los forasteros!

Acompañaré hasta la muerte
tu sombra en la tumba,
aunque se vuelvan contra mí, enemigos,
la tierra, el viento, el agua, el fuego.


Conmovedor, ¿verdad? Os dejo con Diana Damrau (creo que ya os he hablado de ella) interpretando maravillosamente el aria de la Reina de la Noche de la no menos maravillosa ópera La Flauta Mágica de Mozart.





Que tengáis un buen día.