Ángeles Caso transcribe en el dominical de La Vanguardia de ayer un precioso poema, no está disponible en la versión digital así que os lo transcribo a su vez.
Es una canción quechua de autor anónimo, y lleva por título Ijmacha.
Ijmacha (El llanto de la viuda)
Herida por los recuerdos, indecisa,
los campos salvajes alcanza;
busca allí, inquiere y contempla,
el árbol, las yerbas, las hojas, las quiebras.
Con el corazón sobresaltado, hirviente;
sin poder encontrar al amado,
el llanto que vierte día y noche
es manantial, río, fuente, lago.
Así vivo yo, así vivo
desde el instante
de la separación eterna, dueño mío,
ave hermosa, árbol hermoso.
Lloro y el torrente de las lágrimas
no calma mi tristeza;
mi corazón está siempre roto;
duele, gime, delira, se extravía.
Me atormenta
tu adorado rostro,
se me ofrece en la memoria, helada flor;
quemado fruto.
Voy a llorar a bárbaros lugares; mucho más el dolor se acrecienta;
me recuerdan a ti, amado mío,
la alta paja, la pampa, el abismo, el monte.
Y en la soledad acrecentada
te me figuras presente;
la lluvia de mis lágrimas detienes
amado de suave caricia, de dulce lengua.
Y te sueño vivo,
recostado en brazos ajenos
y me sangra el enojo,
la ardiente llama de las iras.
Yo soy la amada eterna, invariable,
a quien todo el universo compadece.
¡Qué me auxilien a llorar
Las bestias, los pájaros, los hombres, los forasteros!
Acompañaré hasta la muerte
tu sombra en la tumba,
aunque se vuelvan contra mí, enemigos,
la tierra, el viento, el agua, el fuego.
Conmovedor, ¿verdad? Os dejo con Diana Damrau (creo que ya os he hablado de ella) interpretando maravillosamente el aria de la Reina de la Noche de la no menos maravillosa ópera La Flauta Mágica de Mozart.
Que tengáis un buen día.
lunes, 13 de octubre de 2008
domingo, 12 de octubre de 2008
Los que roban dolor (y devuelven a cambio sonrisas)
Hace años que escucho a Cristina “Princesa Inca” en la Radio. Si os conectáis con la Cadena Ser cualquier viernes de 5 a 6 de la tarde la escucharéis (y a otros componentes de Radio Nikosia) en el programa de Gemma Nierga, La Ventana. Princesa escribía ayer esto en un suplemento de El País.
Soy Princesa Inca, la reencarnación de una de las muchas que hubo, una princesa inca muy especial, pelirroja y pecosa como soy yo. Esto, para un psiquiatra, es una paranoia y para muchos, una locura, pero nadie en el mundo puede con certeza definir el límite exacto entre lo real y lo irreal.
…()…
La vida en sí misma es un sinfín de locuras y paranoias globales aceptadas por todos: “Les llamé locos, me llamaron loco y ganaron por mayoría” porque no existe el loco sino el Otro que lo nombra.
Creo que si la enfermedad mental denomina el sufrimiento de la mente, exists, pero si es una etiqueta para señalar a los diferentes y crucificarles por no seguir la norma, estamos hablando de mecanismos de control en sociedades deshumanizadas y estructuralemente enfermas, generadoras de gente enferma, un sistema psicótoco (paranoico) que destruye mentes sensibles. En la presentación del Libro de Radio Nicosia dediqué este texto a esas mentes:
"A TODOS ELLOS
A los que se quedaron dormidos en el nunca,
a los que sueñan sus verdades y se las niegan,
a los que tienen mucho miedo,
y lloran por cualquier cosa
y se ocultan la cara de vergüenza.
A los tímidos,
a los solos, a los raros,
a los que dudan y dudan
y les llaman inmaduros, débiles,
A los que duermen en la fría cama del psiquiátrico,
a las madres que cogen la mano de su hijo ingresado,
os digo que no nos vendan verdades, que la verdad no existe,
la verdad y la razón son creaciones del hombre
para doler, para medir,
Hay que luchar contra el silencio,
y la ignorancia,
no somos enfermos.
Quién tiene la verdad absoluta, la realidad absoluta,
que la muestre, que la enseñe si puede,
es mentira, mentira, no existe.
A los que llevan cicatrices de haberse rajado las venas,
a los que consiguieron no rajárselas,
a los que les paraliza la angustia,
les paraliza para ser, amar , soñar,
a los que llaman vagos, idiotas, locos, débiles.
No escuchéis la voz de los que viven solo para tener
a los que, la ansiedad, les hace fumar dos paquetes diarios,
a los que no son sociables, ni aptos, ni lúcidos,
ni extrovertidos, ni empáticos, ni asertivos, ni normales,
a los que nunca superaran un test psicotécnico,
a los que llevan medicación en el bolso y el monedero vacío,
a los que ahora están atados a una cama y no nos oyen,
a los psiquiatras que abrazan a sus pacientes
y pidieron alguna vez consejo a un esquizofrénico.
A los que tenemos certificado de disminución
y leemos a Lorca y a Nietszche y lo que haga falta,
a los que no soportaron el túnel y se fueron para siempre,
a los que atravesamos cada día el túnel
agarrados aunque sea a las paredes negras,
a todos los que saben o quieren escucharnos,
y no se fían sólo de los manuales, libros, tesis,
estudios y estadísticas,
a los psicólogos que dan besos.
A los que hemos pasado ya el infierno y el cielo
y no queremos volver nunca más allí.
A los que roban dolor y devuelven sonrisas, dice Sabina. Y sobretodo
a todas esas pupilas dilatadas de tanta química
que miran aturdidas y absortas
pero tienen la luz más hermosa.
Que no existe la locura sino gente que sueña despierta."
He entrado en el blog de Princesa Inca (http://laprincesainca.blogspot.com/) y me gustado tanto que lo he hipervinculado.
Hoy voy a dedicar una canción muy especial (¿os acordáis del final de la película Deprisa, Deprisa, de Saura?) a Princesa Inca.
Y a mi Reina (Si me das a elegir / entre tú y la riqueza, / con esa grandeza / que lleva consigo, ay amor... / Me quedo contigo. / Si me das a elegir / entre tú y la gloria, / pa' que hable la historia de mí / por los siglos, ay amor... / Me quedo contigo.), y a mi Príncipe y a mi Princesa. Y a todos los que (todavía) soñamos despiertos. Y a todas las personas que roban dolor y devuelven a cambio sonrisas.
A todos los que son, sóis (porque os sienten, porque os sentís), somos especiales.
Que tengáis un feliz domingo.
Soy Princesa Inca, la reencarnación de una de las muchas que hubo, una princesa inca muy especial, pelirroja y pecosa como soy yo. Esto, para un psiquiatra, es una paranoia y para muchos, una locura, pero nadie en el mundo puede con certeza definir el límite exacto entre lo real y lo irreal.
…()…
La vida en sí misma es un sinfín de locuras y paranoias globales aceptadas por todos: “Les llamé locos, me llamaron loco y ganaron por mayoría” porque no existe el loco sino el Otro que lo nombra.
Creo que si la enfermedad mental denomina el sufrimiento de la mente, exists, pero si es una etiqueta para señalar a los diferentes y crucificarles por no seguir la norma, estamos hablando de mecanismos de control en sociedades deshumanizadas y estructuralemente enfermas, generadoras de gente enferma, un sistema psicótoco (paranoico) que destruye mentes sensibles. En la presentación del Libro de Radio Nicosia dediqué este texto a esas mentes:
"A TODOS ELLOS
A los que se quedaron dormidos en el nunca,
a los que sueñan sus verdades y se las niegan,
a los que tienen mucho miedo,
y lloran por cualquier cosa
y se ocultan la cara de vergüenza.
A los tímidos,
a los solos, a los raros,
a los que dudan y dudan
y les llaman inmaduros, débiles,
A los que duermen en la fría cama del psiquiátrico,
a las madres que cogen la mano de su hijo ingresado,
os digo que no nos vendan verdades, que la verdad no existe,
la verdad y la razón son creaciones del hombre
para doler, para medir,
Hay que luchar contra el silencio,
y la ignorancia,
no somos enfermos.
Quién tiene la verdad absoluta, la realidad absoluta,
que la muestre, que la enseñe si puede,
es mentira, mentira, no existe.
A los que llevan cicatrices de haberse rajado las venas,
a los que consiguieron no rajárselas,
a los que les paraliza la angustia,
les paraliza para ser, amar , soñar,
a los que llaman vagos, idiotas, locos, débiles.
No escuchéis la voz de los que viven solo para tener
a los que, la ansiedad, les hace fumar dos paquetes diarios,
a los que no son sociables, ni aptos, ni lúcidos,
ni extrovertidos, ni empáticos, ni asertivos, ni normales,
a los que nunca superaran un test psicotécnico,
a los que llevan medicación en el bolso y el monedero vacío,
a los que ahora están atados a una cama y no nos oyen,
a los psiquiatras que abrazan a sus pacientes
y pidieron alguna vez consejo a un esquizofrénico.
A los que tenemos certificado de disminución
y leemos a Lorca y a Nietszche y lo que haga falta,
a los que no soportaron el túnel y se fueron para siempre,
a los que atravesamos cada día el túnel
agarrados aunque sea a las paredes negras,
a todos los que saben o quieren escucharnos,
y no se fían sólo de los manuales, libros, tesis,
estudios y estadísticas,
a los psicólogos que dan besos.
A los que hemos pasado ya el infierno y el cielo
y no queremos volver nunca más allí.
A los que roban dolor y devuelven sonrisas, dice Sabina. Y sobretodo
a todas esas pupilas dilatadas de tanta química
que miran aturdidas y absortas
pero tienen la luz más hermosa.
Que no existe la locura sino gente que sueña despierta."
He entrado en el blog de Princesa Inca (http://laprincesainca.blogspot.com/) y me gustado tanto que lo he hipervinculado.
Hoy voy a dedicar una canción muy especial (¿os acordáis del final de la película Deprisa, Deprisa, de Saura?) a Princesa Inca.
Y a mi Reina (Si me das a elegir / entre tú y la riqueza, / con esa grandeza / que lleva consigo, ay amor... / Me quedo contigo. / Si me das a elegir / entre tú y la gloria, / pa' que hable la historia de mí / por los siglos, ay amor... / Me quedo contigo.), y a mi Príncipe y a mi Princesa. Y a todos los que (todavía) soñamos despiertos. Y a todas las personas que roban dolor y devuelven a cambio sonrisas.
A todos los que son, sóis (porque os sienten, porque os sentís), somos especiales.
Que tengáis un feliz domingo.
jueves, 9 de octubre de 2008
Hoy hace treinta años...

...moría en Paris Jacques Brel sin hacer cumplido los 50. Conocí a Brel cuando vivía en Lieja, de esto hace ya muchos años, Barcelona no había celebrado los Juegos Olímpicos y yo vivía con el pie puesto siempre a fondo en el acelerador. Creo que el primer disco suyo que escuché era una recopilación que tenía mi prima Mons en aquél pisito suyo en la calle Franklin Roosevelt y al lado del Berlaymont.
Desde entonces, nunca me ha faltado su música. Debió morir en las Islas Marquesas, donde vivió sus últimos años de vida (...«Veux-tu que je te dise / Gémir n'est pas de mise / Aux Marquises»...) y donde está enterrado.
Me gusta cómo canta esta poesía en forma de canción que lleva por título "Amsterdam" (...Dans le port d'Amsterdam / y a des marins qui boivent / ... / ils boivent à la santé / des putains d'Amsterdam / de hambourg ou d'ailleurs / enfin ils boivent aux dames / qui leur donnent leur joli corps / qui leur donnent leur vertu / pour une pièce en or / et quand ils ont bien bu / se plantent le nez au ciel / se mouchent dans les étoiles / et ils pissent comme je pleure / sur les femmes infidèles / dans le port d'Amsterdam / dans le port d'Amsterdam ...)
Descanse en paz. A ver si me da tiempo a visitar su tumba y saludarle en el más aquí -más que nada por si no me lo encuentro en el más allá.
miércoles, 8 de octubre de 2008
El otro lado del muro
No conocía la obra religiosa de Vivaldi, más allá del famoso Stabat Mater. Hoy he descubierto este maravilloso motete que lleva por título Longe mala, umbrae, terrores RV 629 . En la versión que os adjunto del aria central "Descende, o coeli vox", el contratenor americano David Daniels luce voz y un enorme control en la respiración.
Estoy de bajón. Ayer me anunciaron que hoy a las 11 me daban la nota de uno de esos exámenes en los que tienes poco que ganar y mucho que perder. Nervios primero, subidón más tarde y ahora bajonazo: porque la nota ha sido muy buena.
Sigo con la extraña (y agradable) sensación de vivir en un sueño, así que os dejo con unos versos de Borges y me voy al otro lado del muro; quizás os vea allí.
EL SUEÑO (Jorge Luis Borges)
Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
Besos.
Estoy de bajón. Ayer me anunciaron que hoy a las 11 me daban la nota de uno de esos exámenes en los que tienes poco que ganar y mucho que perder. Nervios primero, subidón más tarde y ahora bajonazo: porque la nota ha sido muy buena.
Sigo con la extraña (y agradable) sensación de vivir en un sueño, así que os dejo con unos versos de Borges y me voy al otro lado del muro; quizás os vea allí.
EL SUEÑO (Jorge Luis Borges)
Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?
Besos.
sábado, 4 de octubre de 2008
El hombre del Cadillac
A propósito de lo que eufemísticamente se está llamando "planes de rescate" para la banca, otra historia del jefe, muchas gracias -y de nuevo con tu permiso:
"Cierto día llegó al mísero pueblo de Rubishtown, situado en una zona boscosa de Minessota, un hombre al volante de un Cadillac. Se instaló en el mísero motel del pueblo y anunció que pagaría 5 dólares por cada rata del bosque que le trajeran viva.
Los de Rubbishtown que eran muy pobres, salieron todos a cazarlas. Y el hombre del Cadillac pagó religiosamente 5 dólares por cada uno de los miles de roedores que le llevaron.
A las pocas semanas, quedaron muy pocas ratas en el bosque y resultaba muy difícil atraparlas, por los que los habitantes del pueblo perdieron el interés por su captura. Entonces el hombre del Cadillac ofreció 15 dólares por cada nueva rata y todo el pueblo salió nuevamente corriendo al bosque.
Cuando quedaban poquísimas, subió la oferta a 20 dólares por rata. Los montañeses volvieron al bosque y apenas lograron traerle unas pocas.
Entonces el hombre del Cadillac ofreció 100 dólares por ejemplar. Y explicó que por un tiempo debía ocuparse de sus negocios en Nueva York, dejando a su secretario para la compra de las nuevas ratas. Al día siguiente el secretario se dirigió a los montañeses y les dijo:
- Estas jaulas están llenas de ratas que mi jefe compró para su colección particular. Os propongo, como inversión, que me las compréis a 50 dólares la unidad, y cuando regrese mi jefe de Nueva York se las revendéis a 100 dólares cada una, que es la última oferta que ha hecho. Así doblaréis vuestro dinero en muy poco tiempo.
Los habitantes de Rubbishtown juntaron la totalidad de sus ahorros y compraron los miles de ratas enjauladas que ellos mismos habían cazado. Desde entonces no volvieron a ver ni al hombre del Cadillac ni a su secretario. Solo vieron las jaulas con miles de ratas que adquirieron con los ahorros de toda la vida y el dinero obtenido de la caza de ratas."
Y así fue como los habitantes de Tubbishtown ni fueron felices ni comieron perdices. Comieron ratas a miles hasta el final de sus días, porque no tenían dinero para comprar nada; que es lo que vamos a tener que hacer todos nosotros a cuenta de lo que se nos viene encima.
En honor de los cuarenta ladrones y el Alí Babá de los bancos centrales, hombres del Cadillac, banqueros de inversión, supervisores bursátiles, secretarios de estado y ministros, tontos especuladores de ratas, directores de sucursal, productores de dinero negro y otros cooperadores necesarios en las subprimes de los cojones y lo que nos está viniendo encima (y lo que nos falta), suena el Dies Irae del Requiem de Mozart -- Dies iræ, dies illa, Solvet sæclum in favilla..., como dice el apocalipsis, el que tenga entendimiento que cuente el número de la bestia, porque es número de hombres.
La primera vez que entré en el palacio de Versalles, entendí la Revolución Francesa. Ahora entiendo la rusa.
Pues eso, que tengáis un buen fin de semana.
"Cierto día llegó al mísero pueblo de Rubishtown, situado en una zona boscosa de Minessota, un hombre al volante de un Cadillac. Se instaló en el mísero motel del pueblo y anunció que pagaría 5 dólares por cada rata del bosque que le trajeran viva.
Los de Rubbishtown que eran muy pobres, salieron todos a cazarlas. Y el hombre del Cadillac pagó religiosamente 5 dólares por cada uno de los miles de roedores que le llevaron.
A las pocas semanas, quedaron muy pocas ratas en el bosque y resultaba muy difícil atraparlas, por los que los habitantes del pueblo perdieron el interés por su captura. Entonces el hombre del Cadillac ofreció 15 dólares por cada nueva rata y todo el pueblo salió nuevamente corriendo al bosque.
Cuando quedaban poquísimas, subió la oferta a 20 dólares por rata. Los montañeses volvieron al bosque y apenas lograron traerle unas pocas.
Entonces el hombre del Cadillac ofreció 100 dólares por ejemplar. Y explicó que por un tiempo debía ocuparse de sus negocios en Nueva York, dejando a su secretario para la compra de las nuevas ratas. Al día siguiente el secretario se dirigió a los montañeses y les dijo:
- Estas jaulas están llenas de ratas que mi jefe compró para su colección particular. Os propongo, como inversión, que me las compréis a 50 dólares la unidad, y cuando regrese mi jefe de Nueva York se las revendéis a 100 dólares cada una, que es la última oferta que ha hecho. Así doblaréis vuestro dinero en muy poco tiempo.
Los habitantes de Rubbishtown juntaron la totalidad de sus ahorros y compraron los miles de ratas enjauladas que ellos mismos habían cazado. Desde entonces no volvieron a ver ni al hombre del Cadillac ni a su secretario. Solo vieron las jaulas con miles de ratas que adquirieron con los ahorros de toda la vida y el dinero obtenido de la caza de ratas."
Y así fue como los habitantes de Tubbishtown ni fueron felices ni comieron perdices. Comieron ratas a miles hasta el final de sus días, porque no tenían dinero para comprar nada; que es lo que vamos a tener que hacer todos nosotros a cuenta de lo que se nos viene encima.
En honor de los cuarenta ladrones y el Alí Babá de los bancos centrales, hombres del Cadillac, banqueros de inversión, supervisores bursátiles, secretarios de estado y ministros, tontos especuladores de ratas, directores de sucursal, productores de dinero negro y otros cooperadores necesarios en las subprimes de los cojones y lo que nos está viniendo encima (y lo que nos falta), suena el Dies Irae del Requiem de Mozart -- Dies iræ, dies illa, Solvet sæclum in favilla..., como dice el apocalipsis, el que tenga entendimiento que cuente el número de la bestia, porque es número de hombres.
La primera vez que entré en el palacio de Versalles, entendí la Revolución Francesa. Ahora entiendo la rusa.
Pues eso, que tengáis un buen fin de semana.
jueves, 2 de octubre de 2008
Lo suficiente
Ayer alguien a quien quiero mucho me envió esta historia – gracias, jefe, con tu permiso:
Hace poco estaba yo en el aeropuerto y vi por casualidad a una madre e hija que se estaban despidiendo. Cuando anunciaron la salida del vuelo, se abrazaron y la madre dijo: “Te amo y te deseo lo suficiente”. La hija respondió: “Madre, nuestra vida juntas ha sido más que suficiente. Tu amor es todo lo que he necesitado. También te deseo lo suficiente”.
Se saludaron con un beso y la hija partió. La madre pasó muy cerca del lugar donde yo estaba sentado y noté que necesitaba llorar. Traté de no mirarla para no invadir su intimidad pero se dirigió a mí y me preguntó: “¿Alguna vez se ha despedido de alguien sabiendo que era para siempre?” “Si, lo he hecho” –respondí; y continué: “…perdón por preguntar, pero ¿por qué esta despedida es para siempre?”
“Yo soy una mujer vieja y ella vive muy lejos de aquí. La realidad es que la próxima vez que nos veamos será en mi funeral.” Fue entonces cuando le pregunté a qué se refería cuando le decía lo de “te deseo lo suficiente”.
Esbozó una sonrisa. “Es un deseo que nos hemos transmitido de generación en generación, mis padres solían decirlo”. Hizo una pausa y miró hacia arriba como si tratara de recordarlo en detalle, luego sonrió aún más, y me dijo:
“Te deseo suficiente sol para que aprecies la lluvia”
“Te deseo suficiente lluvia para que aprecies el sol”
“Te deseo suficiente felicidad para que el mayor dolor te parezca pequeño”
“Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida te parezcan grandes”
“Te deseo suficientes ganancias para que no ansíes poseer nada material”
“Te deseo suficientes pérdidas para que aprecies todo lo que posees”
Luego empezó a llorar y se alejó.
Me despedí en silencio de ella mientras me decía que se necesita apenas un minuto para encontrar a una persona especial, apenas una hora para apreciarla y apenas un día para amarla. Y toda una vida para olvidarla.
Suena el tercer movimiento de la tercera sinfonía de Brahms, magistralmente (uno) interpretado por una magistral (dos) Orquesta Sinfonica de Colonia magistralmente dirigida (tres) por Symeon Bychkov.
Que tengáis un buen día.
Hace poco estaba yo en el aeropuerto y vi por casualidad a una madre e hija que se estaban despidiendo. Cuando anunciaron la salida del vuelo, se abrazaron y la madre dijo: “Te amo y te deseo lo suficiente”. La hija respondió: “Madre, nuestra vida juntas ha sido más que suficiente. Tu amor es todo lo que he necesitado. También te deseo lo suficiente”.
Se saludaron con un beso y la hija partió. La madre pasó muy cerca del lugar donde yo estaba sentado y noté que necesitaba llorar. Traté de no mirarla para no invadir su intimidad pero se dirigió a mí y me preguntó: “¿Alguna vez se ha despedido de alguien sabiendo que era para siempre?” “Si, lo he hecho” –respondí; y continué: “…perdón por preguntar, pero ¿por qué esta despedida es para siempre?”
“Yo soy una mujer vieja y ella vive muy lejos de aquí. La realidad es que la próxima vez que nos veamos será en mi funeral.” Fue entonces cuando le pregunté a qué se refería cuando le decía lo de “te deseo lo suficiente”.
Esbozó una sonrisa. “Es un deseo que nos hemos transmitido de generación en generación, mis padres solían decirlo”. Hizo una pausa y miró hacia arriba como si tratara de recordarlo en detalle, luego sonrió aún más, y me dijo:
“Te deseo suficiente sol para que aprecies la lluvia”
“Te deseo suficiente lluvia para que aprecies el sol”
“Te deseo suficiente felicidad para que el mayor dolor te parezca pequeño”
“Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida te parezcan grandes”
“Te deseo suficientes ganancias para que no ansíes poseer nada material”
“Te deseo suficientes pérdidas para que aprecies todo lo que posees”
Luego empezó a llorar y se alejó.
Me despedí en silencio de ella mientras me decía que se necesita apenas un minuto para encontrar a una persona especial, apenas una hora para apreciarla y apenas un día para amarla. Y toda una vida para olvidarla.
Suena el tercer movimiento de la tercera sinfonía de Brahms, magistralmente (uno) interpretado por una magistral (dos) Orquesta Sinfonica de Colonia magistralmente dirigida (tres) por Symeon Bychkov.
Que tengáis un buen día.
lunes, 29 de septiembre de 2008
No hay tregua

Mi trabajo se parece mucho a un juego que me encantaba de niño: subir corriendo por una escalera mecánica que baja. A partir de cierta velocidad lo consigues, y llega un punto en el que las piernas no notan el esfuerzo, y consigues subir de manera constante. No todos suben. Unos no quieren, otros no pueden, otros no aguantan.
Escribía en este blog hace no mucho: "Nada más llegar a la meta, me doy cuenta de que no es sino un mojón que marca el final de una etapa y el principio de otra. Pero es una meta importante; porque a partir de ahora, ya casi todo es elección."
Sigue siendo cierto, pero con un matiz: la elección es seguir jugando a este juego o bajarme de la escalera. Porque si dejo de subir más velozmente de lo que baja la escalera, inexorablemente iré bajando. Y si dejo de caminar subido a la escalera, la bajada se parecerá mucho a una caída. No hay tregua, como en el poema de hoy de Cortázar, que si os fijáis se parece mucho al de hace un par de semanas.
NO ME DES TREGUA (Julio Cortázar)
No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre,
que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,
no seas caricia ni guante;
tálame como un sílex, desespérame.
Suena Tom Waits, cómo no.
Que tengáis un buen día.
sábado, 27 de septiembre de 2008
Cuando sangran las rodillas
Atentos a la grabación de hoy, Vladimir Horowitz toca en 1968 la primera balada de Chopin y, claro está, el Carnegie Hall entero se viene abajo.
Otro día hablaremos del Premio Cervantes de 2007, hoy me conformo con leer su poesía.
LÍMITES (Juan Gelman)
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.
Maravilloso, ¿verdad? Buen fin de semana a todos.
Otro día hablaremos del Premio Cervantes de 2007, hoy me conformo con leer su poesía.
LÍMITES (Juan Gelman)
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.
Maravilloso, ¿verdad? Buen fin de semana a todos.
jueves, 25 de septiembre de 2008
Aleteos
Chopin compuso su segundo concierto para piano y orquesta en fa menor (que fue en realidad el primero que compuso) entre 1829 y 1830, así que tenía solamente veinte años cuando lo acabó. De este concierto me gusta la forma que tiene el piano de sobrevolar, "aleteando" y haciendo de eje en torno al que gira la orquesta.
Este aleteo se acentúa en el segundo movimiento, cuya parte central es dramática y a la vez misteriosa: los trémolos de los violines se alternan con (y alteran) los pizzicati de los instrumentos graves del cuarteto; y sobre todas la cuerdas aletea el recitado del piano, a modo de voz.
De todas la versiones que circulan, destaca ésta en la que un Rubinstein muy lejos de sus años jóvenes y virtuosos nos enseña lo que significa interpretar: ese proceso lento de interiorizar la partitura, sentir como la música te inunda y te llega muy dentro, y ese abandonarse y dejar que el corazón y las entrañas guíen los dedos por las teclas y la música sale de tí. Fijaos en su expresión: no es que se haya metido en la música, es que la música se ha metido en él y fluye y es parte de él.
Os dejo con un poema que a primera vista es todo lo contrario al segundo movimiento del concierto anterior.
Desde que el alba quiso ser alba (Miguel Hernández)
Desde que el alba quiso ser alba, toda eres
madre. Quiso la luna profundamente llena.
En tu dolor lunar he visto dos mujeres,
y un removido abismo bajo una luz serena.
¡Qué olor a madreselva desgarrada y hendida!
¡Qué exaltación de labios y honduras generosas!
Bajo las huecas ropas aleteó la vida,
y sintieron vivas bruscamente las cosas.
Eres más clara. Eres más tierna. Eres más suave.
Ardes y te consumes con más recogimiento.
El nuevo amor te inspira la levedad del ave
y ocupa los caminos pausados de tu aliento.
Ríe, porque eres madre con luna. Así lo expresa
tu palidez rendida de recorrer lo rojo;
y ese cerezo exhausto que en tu corazón pesa,
y el ascua repentina que te agiganta el ojo.
Ríe, que todo ríe: que todo es madre leve.
Profundidad del mundo sobre el que te has quedado
sumiéndote y ahondándote mientras la luna mueve,
igual que tú, su hermosa cabeza hacia otro lado.
Nunca tan parecida tu frente al primer cielo.
Todo lo abres, todo lo alegras, madre, aurora.
Vienen rodando el hijo y el sol. Arcos de anhelo
te impulsan. Eres madre. Sonríe. Ríe. Llora.
Pero sólo a primera vista, ¿verdad?
Que tengáis un buen día.
Este aleteo se acentúa en el segundo movimiento, cuya parte central es dramática y a la vez misteriosa: los trémolos de los violines se alternan con (y alteran) los pizzicati de los instrumentos graves del cuarteto; y sobre todas la cuerdas aletea el recitado del piano, a modo de voz.
De todas la versiones que circulan, destaca ésta en la que un Rubinstein muy lejos de sus años jóvenes y virtuosos nos enseña lo que significa interpretar: ese proceso lento de interiorizar la partitura, sentir como la música te inunda y te llega muy dentro, y ese abandonarse y dejar que el corazón y las entrañas guíen los dedos por las teclas y la música sale de tí. Fijaos en su expresión: no es que se haya metido en la música, es que la música se ha metido en él y fluye y es parte de él.
Os dejo con un poema que a primera vista es todo lo contrario al segundo movimiento del concierto anterior.
Desde que el alba quiso ser alba (Miguel Hernández)
Desde que el alba quiso ser alba, toda eres
madre. Quiso la luna profundamente llena.
En tu dolor lunar he visto dos mujeres,
y un removido abismo bajo una luz serena.
¡Qué olor a madreselva desgarrada y hendida!
¡Qué exaltación de labios y honduras generosas!
Bajo las huecas ropas aleteó la vida,
y sintieron vivas bruscamente las cosas.
Eres más clara. Eres más tierna. Eres más suave.
Ardes y te consumes con más recogimiento.
El nuevo amor te inspira la levedad del ave
y ocupa los caminos pausados de tu aliento.
Ríe, porque eres madre con luna. Así lo expresa
tu palidez rendida de recorrer lo rojo;
y ese cerezo exhausto que en tu corazón pesa,
y el ascua repentina que te agiganta el ojo.
Ríe, que todo ríe: que todo es madre leve.
Profundidad del mundo sobre el que te has quedado
sumiéndote y ahondándote mientras la luna mueve,
igual que tú, su hermosa cabeza hacia otro lado.
Nunca tan parecida tu frente al primer cielo.
Todo lo abres, todo lo alegras, madre, aurora.
Vienen rodando el hijo y el sol. Arcos de anhelo
te impulsan. Eres madre. Sonríe. Ríe. Llora.
Pero sólo a primera vista, ¿verdad?
Que tengáis un buen día.
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domingo, 21 de septiembre de 2008
No te quedes conmigo
Domingo, cae la noche y vamos pasando la página de esta semana. Del poeta favorito de mi hermana favorita.
NO TE SALVES (Mario Benedetti)
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Nada que añadir. Vladimir Horowitz nos regala una interpretación sublime de la maravillosa Consolación nº 3 de Liszt.
Tengo que volver a tocar el piano. A ver.
Que empiece bien la semana.
NO TE SALVES (Mario Benedetti)
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Nada que añadir. Vladimir Horowitz nos regala una interpretación sublime de la maravillosa Consolación nº 3 de Liszt.
Tengo que volver a tocar el piano. A ver.
Que empiece bien la semana.
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